domingo, 22 de mayo de 2005

LOSER INVITADO.HOY: Caín

Caín sólo quería Image hosted by Photobucket.com
que Dios mirara sus ojos,
pero el Padre fue a posar
su vista más abajo:
a la fruta fermentada
llena de vida futura.
Caín no quería
que nadie cayera,
sino nacer con Abel
de la sangre nueva,
comulgar con él
y ser uno,
ser uno,
(golpea)
ser uno.


Todo el mundo quiere a Caín. Baudelaire quiere a Caín. Lord Byron quiere a Caín. Yo quiero a Caín. Eva quería a Caín.

Caín es el símbolo del hombre que se rebela ante la autoridad. Él ha trabajado pero la ofrenda no es grata. Caín envidia a su hermano y por eso no consigue que luzca su obra. Caín es más humano: siente más.

Abel es el acaudalado, el yupi de la jet-set, el que cría a sus niños por doquier porque tiene con qué hacerlo, es el patriarca, el que ha tenido una vida fácil.

Caín es perseguido, su familia vive humillada, vive escondido.

La respuesta de Caín es simple: "¿soy yo acaso el guardián de mi hermano?" Quita importancia a una muerte que estaba cifrada de antemano. Y allí quedó desterrado, al este del Edén.

La autoridad lo señaló para que nadie le hiciera daño o vengara la muerte de Abel, pero con esa marca, los cainitas siempre fueron señalados... El poder no los salvó: los castigó a la vejación.

Identificarse con Abel es la gran mentira. Caín es a quien llevamos dentro, porque él es la víctima de esta historia.

Raza de Caín, tu tarea en este mundo
no está del todo concluída.
Raza de Abel, ve tu vergüenza como
las cadenas vencidas por la espalda
Raza de Caín, sube al cielo,¡
y arroja a Dios sobre esta tierra!

Charles Baudelaire

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