viernes, 20 de mayo de 2005

REVISIÓN CATULIANA

Cuando Catulo siesteó con Ipsipila Image hosted by Photobucket.com
(no penséis mal)
durmió largas horas.
Las nueve veces eran oniritis:
se le inflamó el sueño.



Catulo siempre me ha gustado, era un poeta con mucha fuerza. Ahora, hay algo que nunca me gustó de él: iba de rebelde. Este James Dean del siglo I a.C. debía ir por las termas firmando grafitero G.V.Cat. Era el típico que contaba a sus amigos lo malas que eran las mujeres porque era incapaz de encontrar una buena... ¿o que esperabas de una casada cuarentona? Eso sí, luego a llamarla de todo, cuando la habías dedicado poemnas y poemas defendiendo su virtud. Un rebelde, lo que yo os diga, un provocador al más puro estilo Cela (que tan pronto degusta ámbar como se caga en la madre de alguien) En el fondo, me da pena.

Lo mejor del libro es que viene descolocado cronológicamente. Primero nos habla de la historia de amor que se acaba, luego de los problemas de pareja y, finalmente, del amor apasionado. Mis preferidas son, por supuesto, las del final de la relación... no sé por qué, quizá porque me caía muy mal Lesbia-Clodia, ¿por qué no siguió con juvencio? Ahora sería un líder de revistas gays... las masas le seguirían a él en lugar de a San Sebastían, a Tennesse Williams, a Oscar Wilde o a Boris Izaguirre (Dios mío, Dios mío, haz que todos los gays del planeta sigan a Wilde -que no me gusta nada- antes que a Boris -que merece la muerte-)

Creo que Catulo, como provocador que era, simplemente quería molestar y vivir en paz. Estas aparentes críticas, por supuesto, guardan mucho amor a uno de los primeros poetas líricos de verdad. Un poeta que de verdad sentía lo que escribía, no se lo inventaba. El estar contra el poder no sé si era demagogia o sentido pesar... me inclinaré por lo segundo y le daré un voto de confianza.

Curiosidades. Si buscas "Catulo" en Google en seguida se acaban las páginas del poeta para llenarse de otras personas que también se llaman Catulo: cantantes portugueses, letristas...

Por cierto, como James Dean, también murió joven. Y es que "los soles se ocultan, y pueden aparecer de nuevo; pero cuando nuestra efímera luz se esconde la noche es para siempre, y el sueño, eterno"

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