domingo, 19 de junio de 2005

Quizá mañana tenga fuerzas para recoger todo lo que se ha caído.

La destrucción siempre es la mejor forma de construir, pero el corazón pesa demasiado cuando tienes que romper tantos nudos atados a tu vida.

Pero el fuego... el fuego también se lleva lo malo y nos compensa de los días oscuros que nunca debimos vivir.

Mirando hacia delante se ven pocos materiales para crear un camino, pero ¿quién necesita senda si podemos volar?

Quizá el futuro y el pasado sólo sean mentiras para despistarnos del ahora y hacernos vivir escondidos, temerosos. ¿Quién hizo las normas? Alguien que, evidentemente, nunca se pararía a cumplirlas.

Hay cosas que desestabilizan y se alejan del mundo normal y creando una supuesta infelicidad. Pero la clave es esta: esa infelicidad procede de la “normalidad” del mundo.

Olvida el resto del mundo porque el mundo te olvidará.

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