jueves, 8 de diciembre de 2005

CODIFICADOS

Al igual que sólo se usa una parte del cerebro, creo que la gente sólo explota un porcentaje muy pequeño de la vida (pongamos, un 10%) Incluso gente con la que se intima, incluso con los que más profundizas... no se pasa de ese 10%. Se codifican cosas y se ocultan por seguridad, porque exprimir más las cosas sería correr el riesgo de dejarlas vacías (y teniendo en cuenta que la tasa de renovación suele ser ese 10%...) Es un porcentaje de seguridad: me implico lo justo.
Pero a veces... a veces surge el milagro: del 10 se pasa al 11, al 12 y se acaba por conseguir lo que pocos consiguen: tocar cosas que ni uno conocía. Pero entonces nos entra miedo, nos da pánico escénico, dudas ¿será bueno, legal, normal sacar un 75% de esto? Y nos abandonan... en 0.
Así, hay dos opciones: vivir con la gris codificación o darse contra el muro de la soledad. Asco de todo.

4 comentarios:

Anónimo dijo...

tía, te voy a decir algo : me rallas.
¿Por qué no escribes sobre chocolates en lugar de estas chorradas?

Gacelo dijo...

Lo bueno (o malo, según cómo se mire) es que los códigos se pueden descifrar, sólo hace falta dedicación, paciencia y cariño (bueno, y no volverse loco en el intento, sino que se lo digan a John Nash). Así se puede llegar al 99% (la perfección no existe, sino ya no merecería ese nombre)

Edryas dijo...

Para el anónimo: se joda, con no leerme se soluciona todo (amos hombre, ya ni escribir voy a poder)

juank sinclair fantoba dijo...

En desacuerdo con anónimo.
Casi de acuerdo con gacelo.
Muy de acuerdo con edryas.

Me ha salido un comentario evolutivo, qué cosas.