domingo, 25 de diciembre de 2005

"-Extravaga, hijo mío, extravaga cuanto puedas, que más vale eso que vagar a secas. Los memos que llaman extravagante al prójimo, ¡cuánto darían por serlo! Que no te clasifiquen; haz como el zorro que con el jopo borra sus huellas; despístales. Sé ilógico a sus ojos hasta que renunciando a clasificarte se digan; es él, especie única, Sé tú, tú mismo, único e insustituible. No haya entre tus diversos actos y palabras más que un solo principio de unidad: tú mismo. Devuelve cualquier sonido que a ti venga, sea el que fuere, reforzándolo y prestándole tu timbre. El timbre será lo tuyo. [...] aspira a ser órgano, a tener los registros todos"
Amor y pedagogía, Miguel de Unamuno

1 comentario:

juank sinclair fantoba dijo...

Mi máxima paranoia juvenil. Y cuando crees que ya te has olvidado de ella alguien te mira y te dice: eres diferente. Y entonces no sabes si alegrarte o echarte a llorar.