lunes, 12 de diciembre de 2005

NO SOY UNA MUJER FATAL

Yo era una femme fatale,
ni oía ni hablaba,
sólo si me preguntaban
(por si sacaba algo)

Yo era una femme fatale,
y lo digo sin reparos,
ese era mi trabajo:
pasar con cara indolente.

Yo fui una femme fatale
con mi vestido largo ajustado
numeraba callejones
sin llorar ni reir
ofreciendo mi caja vacía.

Yo fui una femme fatale
y conocía bien la técnica
de saltar por encima de la vida,
ciega, viéndolo todo.

Largas pestañas, largos cigarros,
largas ideas a ninguna parte.
Yo fui una femme fatale.
Pero entonces...
me latió el corazón.

5 comentarios:

josemoya dijo...

¡Si es que no puede ser! ¡Dejas que las emociones te dominen!
¿Qué tendrán las Femme Fatale que tanto nos atraen a los hombres? Yo me dejaría traicionar por la Dietrich, ¿y quién no?.

Anónimo dijo...

Efectivamente, un buen sístole y una buena diástole doblegan a cualquiera.

Gacelo dijo...

Espero que tu corazón siga latiendo para siempre y no haga detenerse a más corazones a tu paso(es lo malo de las femme fatale)

Edryas dijo...

Sally Bowles siempre tuvo razón

juank sinclair fantoba dijo...

Money, money, money... Umm...

Para femmes fatales me quedo con Medusa, que mucha serpiente en la cabeza, pero qué ojazos.