viernes, 30 de diciembre de 2005

PATITOS (Tragicomedia)

Hace años ya, mi abuela compró dos patitos para Navidad. Su destino era ser engordados y comidos en fechas tan señaladas (me llena de orgullo y de satisfacción)
Patitos
Image hosted by Photobucket.comLos patitos paseaban patosamente por la casa con su plumón pelusón y sus alitas amuñonadas. "Cua", decían en ocasiones y sus ojos se llenaban de esperanza al ver la rica y abundante comida, mucho más rica y abundante que la del gitano que los tenía en el mercado (ilusos, os estamos engordando)
Lo cruel de la historia no es el cebe y posterior asamiento de los patos: si san Lorenzo pudo, los patos también, existía un pacto tácito: tú comes, yo te como. El gran drama de las pequeñas ánades y de sus dueños estaba en la cocina, sí, pero no donde todos creían, sino en la amenazadora sartén con aceite hirviendo. Seré naturalista a lo Zola y no ahorraré detalles (hoy a Zola lo llaman gore): los patitos, con muñón incluso, saltaron a lo Dick Fosbury (carrera, rotación, giro, impulso y caída) sobre el chisporroteante óleo que burbujeaba prometiendo un infierno humeante. Sus patitas comenzaron a fundirse en la sartén (me he prometido ser fuerte y no llorar, pero no sé si lo conseguiré) y les llegó el trágico fin: murieron achicharrados. ¿Gritarían? ¡Ays! No valgo para esto.
Image hosted by Photobucket.comFosbury
Pero mis dudas no se agotan en los detalles escabrosos: ¿por qué saltaron los dos patitos a la vez?, ¿era uno de ellos el líder?; ¿cómo consiguieron saltar hasta la sartén, situada a más de un metro del suelo?, ¿pasearían por la encimera de la cocina?; ¿se ha marcado algún tipo de récord sobre salto de pato sin alas?; ¿dónde fueron sepultados si es que fueron sepultados?
Esto es sólo un homenaje a esas pequeñas aves que ni siquiera sirvieron para alimentar a otros. En cualquier caso esto confirma la famosa frase de aquel famoso semantista: mi sartén me odia.Image hosted by Photobucket.comPeligrosa sartén (miren qué cara de asesina)

2 comentarios:

Gacelo dijo...

Había oido hablar de los lemings suicidas, pero los patos suicidas, en mi vida. Aunque, pensándolo bien, en un anuncio de Pato WC, salía el patito con un gorro de piloto y montado en un avión. Ahora todo está claro, la publicidad nunca miente, los patos son unos kamikazes, que llamen a los yanquis para salvar al mundo, socorro!!!

josemoya dijo...

¡Pobrecitos patos! No supieron esperar a que los horneasen...