lunes, 30 de enero de 2006

¡Amoroso pájaro que trinos exhala
bajo el ala a veces ocultando el pico;
que desdenes rudos lanza bajo el ala,
bajo el ala aleve del leve abanico!

Rubén Darío


Bajo el ala aleve del leve abanico
prometí que nunca se repetiría,
y que el plumón que enturbiaba mis córneas
nunca haría sufrir a otro poeta.

Bajo el ala aleve del leve abanico
robé una mentira con su falso brillo
y caminé entre renglones de mármol
sabiendo que fracasaría triunfante.

Bajo el ala aleve del leve abanico
marchaba el tren con su palíndromo,
jugaban las arpas ahorcadas,
reían plañideras estúpidas.

Bajo el ala aleve del leve abanico
fundé una ciudad que murió en tres días
y todos los hombres se confundieron
como en una maldición bíblica.

Bajo el ala aleve del leve abanico
se atomizaron baratijas
y la música se hizo vidriera
cayendo en una ignorancia sin salida...
Fracasando al fin
con el ala leve y su aleve abanico.

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