sábado, 18 de marzo de 2006

CÓNCAVO Y CONVEXO

Te odié y le odié.
Con lo amargo de los celos,
la inseguridad del probe
siempre culpa a otros.

Te odié y le odié.
Era mío, como mi piel es mía, como su piel es mía y lo sigue siendo.
Era mío.


Te odié, te odié:
¿por qué más bella, voluptuosa y serena?,
¿por qué más dulce?,
¿por qué mujer y tan tú?


Le odié, le odié:
tú también eras mía, como mi piel es mía, como tu piel es mía y lo sigue siendo.
Te odié en lo profundo de mi deseo.

2 comentarios:

Gacelo dijo...

¿Dedicado a Bukowski?

Edryas dijo...

El poema es unos días más viejo que el Bukowski, ya que el bar abrió el viernes y el poema es de hace ya un tiempo (aunque fue escrito no hace mucho, la idea rondaba hacía casi un mes dentro de mi magín)

¡Hay que ir al bar Bukowski, chavales! San Vicente Ferrer 25. No, no voy a comisión.