viernes, 23 de mayo de 2008

Éramos enanos.
Nos nutrimos de la leche mentirosa,
remendada con vuestra imaginación.
No teníamos venas, apenas ideas.

Nos alimentasteis, madres, y ahora
no cabemos en los estrechos asientos de la vida
esos que vosotras
mismas hicisteis
para unos hijos grandes, altos e idealistas.

4 comentarios:

isabel dijo...

toma
y ahora qué hago yo con ésto?





muaka

El hombre del banco dijo...

¿Por qué has roto el ritmo de esa forma? Creo que estropea un poema excepcional.

UB dijo...

Hostias, qué corto, qué directo y qué bueno.

txe dijo...

es fuerte

mola

saludos!