jueves, 22 de junio de 2006

CONVERSACIONES EN LA TERRAZA (II)

-Matt...
-¿Qué puedo hacer por ti, Peter?
-Hubo algo que dijiste el otro día que me dolió lo suficiente como para que no seas mi amigo.
-No puedo creerlo. Debes decirme qué es para que podamos solucionarlo de la manera más adecuada.
-Me dijiste algo que posbiblemente sea cierto, Matt, pero no creo que fuera necesario decirlo con la crudeza que lo hiciste.
-Pero, Peter, ciertamente no lo hice con intención. Yo no quise decírtelo, de veras.
-Matt... ni siquiera sabes a qué me refiero.
-Muy cierto, cierto es e, incluso, verdadero.
-Me dijiste que parecía el interlocutor tonto de Sócrates.
-Oh, mi querido, queridísimo Peter, intentaba mantener una conversación contigo, en una noche acalorada del caluroso verano. No me tengas en cuenta mis duras palabras, te lo ruego.
-De acuerdo, Matt. He entendido por qué me insultaste de esa forma tan sútil, lo que no he entendido, creo, es a qué te referías con el interlocutor tonto de Sócrates.
-¿Leíste a Sócrates alguna vez?
-Sí, aquella vez.
-¿Qué vez?
-Aquella.
-Sí, lo recuerdo. Ya sabrás que Sócrates siempre tenía un interlocutor que apostillaba con frases insustanciales.
-¿Resulta que ahora me encuentras insustancial?
-Pero... ¡no! Por supuesto que no. Sólo me refería, en aquel momento y en aquel contexto, que no hacías más que darme turnos de apoyo vacíos.
-Quizá es que tú seas un poco como Sócrates.
-Qué duro eres Peter.
-Ya sabes que nací en un barrio pobre.
-Claro... por eso no llevas reloj.
-Efectivamente, Matt. ¿Tomarás otro zumo de naranja?
-No, no tomaré más, he leído que no sienta bien por la noche.
-¿Y de día?
-De día tampoco.
-Matt, ¿sabes qué te digo?
-No tengo ni una remota idea de lo que piensas o has pensado decirme, mi querido Peter, pero puedes hablar en el momento en que yo me calle.
-Bien, así lo haré.
-De acuerdo.
-¿Ya has acabado?
-Sí, en efecto.
-Pues bien, ¿sabes qué te digo, Matt? Y no contestes aún, ¿sabes qué te digo? Que voy a dejar de comer naranjas. A Sócrates no le gustaría.

4 comentarios:

josemoya dijo...

Qué bonita obra de teatro podrías obtener juntando todas estas conversaciones en la terraza. Especialmente si vistieras a Peter de lagarterana y a Matt de chaqueta y corbata.

Edryas dijo...

Peter, el pobre, tiene porblemas mayores. Y Matt se me está rebelando...no sé cómo va acabar esto.

Rafa dijo...

La ironía y la mayéutica están sobrevaloradas pues: no se pueden llevar a cabo sin un interlocutor que se deje llevar. Quizá no sea tan mala idea comer naranjas.

Edryas dijo...

Pero es que Matt y Peter están fuertemente influidos por dos cosas: Sócrates y la Reina de Inglaterra.