jueves, 21 de diciembre de 2006

LO DE ARRIBA DE MI CAMA (III)

Una tarde, mientras leía una novela mala (de alguna golfa medieval o algún misterio sin resolver en alguna catedral europea) e intentaba dormir la siesta, oí el ruido con sus ras-ras y su glu-glu. Me levanté, me subí sobre el colchón, levanté el bandó del estor, levanté también el estor... Nada. El ruido había parado. Me tumbé de nuevo y seguí leyendo. El ruidito volvió. Nuevo alzamiento, nueva inspección... Nada. ¿Será la persiana?, ¿el viento contra ella? La ventana estaba abierta y el aire entraba traquilamente. En las películas siempre le echan la culpa de todo al viento y luego van y les mata el asesino, que no tiene nada que ver con el viento ni viene de su parte. Yo no temía morir, pero empezaba a molestarme el ruidito, porque no dejaba dormir, ni pensar... ¡sentía demasiada curiosidad! Era la primera vez que se manifestaba de día. ¿Sería un espíritu intentando comunicar conmigo? Me pareció improbable por lo siguiente: para comunicar conmigo bastaba dejarme un mensaje un poco más claro. A no ser que el espíritu fuera realmente poco poderoso, sí, torpe, y no tuviera más medios que arañar alguna parte de la habitación. Porque ese era otro tema: ¿dónde, exactamente, se originaba el ruido?, ¿era en la esquina de la habitación donde se juntaban las dos paredes y el techo?, ¿era entre el bandó y el estor? En cualquier caso, la teoría del espíritu no me cuadraba y el ruido calló muchas semanas, olvidándome yo de él.

2 comentarios:

juank sinclair fantoba dijo...

akljlaksdj asdlasldjasd
alñsdñasdñlasñdasdaslas... uff, me desahogué.

Bien por permitirnos ya comentar cosillas, bien. Acabo de ver donde el Maestro que han sido problemas técnicos... arg. En fin, quedó muy chula la plantilla anterior y ésta está muy chula también.

Me ha encantado el razonamiento del por qué no puede ser un espíritu. Si a los siete años hubiera yo podido haber razonado igual, hubiera dormido francamente mejor unos cuantos años.

Edryas dijo...

Claro, yo es que ese razonamiento no lo hice a los 7 años. A los 7 años me moría del miedo, como todo hijo de vecino.
Sig cambiando la plantilla, no per´dais detalle, je.