lunes, 8 de enero de 2007

LO DE ARRIBA DE MI CAMA (IV)

Un día el ruido volvió. Era de noche y yo estaba dormida, pero tan fuerte era que me despertó. Empecé a asustarme porque sabía que por mucho que mirara no iba a encontrar nada. Estaba cansada, adormilada, sólo quería dormir y esperar que, fuera lo que fuera, no fuera peligroso/asqueroso. La teoría del insecto volvió a mi mente, pero realmente sonaba a tela, textura de algodón escurriéndose... ¡Paragüitas!
Paragüitas es un muñeco, un camello, que tengo amarrado al cabecero de la cama. Su nombre procede de un paradoja morfológica. Cuando intentamos analizar morfológicamente la palabra "paragüitas" nos encontramos con la siguiente segmentación: un lexema "agua" con un prefijo "para-" y el diminutivo "-itas", que si leemos buscando un significado nos resulta que un paragüitas es un "instrumento para aguas pequeñas" y no lo que en realidad es: un paraguas pequeño. He aquí la paradoja sin solución. ¿No sería más corecto decir "paragüito" En sus manos queda esta elección. El tema me sorprendió tanto que a este muñeco, regalo de cumpleaños, le puse este nombre.
Arranqué a Paragüitas del cabecero para que dejara de escurrirse por él y parara el ruido. Pero el ruido siguió, impertinente.

1 comentario:

josemoya dijo...

Siempre me gustaron esas paradojas... En realidad, semánticamente la composición es posterior a la flexión , pero morfológicamente no siempre es así...