viernes, 1 de septiembre de 2006

CONVERSACIONES EN LA TERRAZA (V)

-Oye, Peter.
-Te oigo todo lo que me dan los oídos.
-¿Sabes lo del bosque de Mashmallow?
-Depende qué es lo que haya de saber: ¿qué es un bosque?, ¿que es un bosque de pinos?, ¿que tiene árboles?
-No sigas por ahí, Peter.
-Pues estoy a tu entera disposición para escuchar lo que tengas que decirme, Matt.
-En el bosque de Mashmallow había un fantasma.
-Oh, cielos, ¿es eso verdad?
-Sí, por cierto.
-Pero dijiste "había" con lo que intuyo que detrás de ese dato hay toda una historia para vislumbrar de cómo el fantasma fue eliminado.
-Intuyes bien. El espíritu...
-¿Estaba borracho el fantasma?
-No, no lo creo, Peter.
-Ah, pensé que un espíritu era un fantasma atiborradfo de bebidas espirituosas.
-Es algo que mucha gente piensa, pero no es del todo cierto. En cualquier caso, el espíritu habitaba en el bosque de Mashmallow, aunque nunca lo había visto nadie.
-¿Y cómo sabían que habitaba allí, atiborrándose de anís?
-Lo oían.
-¿Lo oían cantar canciones de borrachos?
-Puede ser... habría de investigar ese asunto en concreto. Pero la información que yo tengo es que lo oían gemir.
-¿Estaba triste?
-Sí, con toda seguridad.
-A lo mejor no estab triste y estaba excitado, Matt.
-¿Se excitan los fantasmas?
-Si se gustan entre ellos...
-Eso sería curioso, verdaderamente. Pero el fantasma de Mashmallow gemía gritando algo.
-¿Qué gritaba?
-Gritaba con voz cavernosa "devuélvemelo".
-¿El dinero?
-No creo, ¿para qué quiere dinero un fantasma?
-En la otra vida quizá haya supermarket.
-¿Qué objetos materiales necesita un fantasma, Peter?
-Entonces, ¿qué quería que le devolvieran y quién?
-Nunca se supo.
-Los fantasmas son siempre muy misteriosos: uno nunca saca nada en claro de ellos.
-Muy cierto, amigo mío. Yo nunca he querido mezclarme con ellos. Ya sabes que mi educación fue muy rígida.
-Pero ¿cómo solucionaron el problema del fantasma?
-El del fantasma no se solucionó, creo. El del bosque empezó por llamar a un exorcista.
-Qué miedo, Matt.
-No te asustes, que estoy yo aquí. Aunque el exorcista no sirvió de nada. Dijo que si el espíritu no era maligno y gobernado por Satanás no podía hacer nada.
-¿Se negó? Qué malo.
-No seas así, Peter. El exosrcista está bendecido por la Providencia y si el espíritu es benigno...
-Mi tía tuvo un tumos benigno.
-Oh, sí, ya lo recuerdo.
-El exorcista tampoco pudo ayudarla.
-Claro, era benigno.
-Claro.
-Así que, una vez que el exorcista se marchó, tomaron otra medida, mucho más eficaz.
-¿Quién la tomó y qué medida fue?
-La tomó el guardabosques: Jim Sorrow.
-¿No era pariente tuyo?
-Lo es.
-Gran chico. Muy culto.
-Lo es. El bueno de Jim adoptó una medida drástica, pero eficacísima: quemó el bosque.
-Claro, así muerto el perro... Qué genio, Jim.
-Jim es el guardabosques.
-Jim es muy listo.
-Un producto de la globalización.
-Sin ninguna duda, Matt. Pero... pobre fantasmita.
-Peter, no seas blando. No fue esa la educación que recibiste.
-Creo que cualquier día me rebelaré. O mejor tomaré otro zumo de naranja.

1 comentario:

josemoya dijo...

Ese debía ser el bosque animado... :( pobre Galicia.