martes, 10 de octubre de 2006

COCONUT DREAM

Ese barco que decide naufragar en una isla (siempre desierta, con la superpoblación mundial destrozando las pirámides y los pronósticos y el barco va a una isla desierta, la madre del cordero) lleva en su panza (como el rey de la adivinanza) a unos cuantos pasajeros (good looking, of course). Ellos, absolutamente ignorantes de las cosas básicas de la superviviencia vuelven a la naturaleza, a los orígenes y tienen que olvidarse de los mails y el 3G (que yo ahora mismo no sé lo que es, pero tiene que ser algo muy moderno y que no sirve para nada en una isla desierta) Pero, oh, no se olvidan de la civilización, no. Como han leído Robinson Crusoe siguen comportándose como buenas personas y para ello tiene que hacer leyes, cárceles, fuerzas armadas, misiones de paz y de guerra, jurados, Cortes (no de helado, claro) para que la convivencia sea tolerable. Crean comités de comida, agua, aseo, educación, tierra, mar, aire (por si vienen a rescatarlos), fuego... En fin, esto lo hemos leído muchas, muchas veces. Lo damos por supuesto, como damos por supuestas las gafas de sol cuando alguien se esconde de algo, aunque sea de noche y, precisamente el detalle de las gafas oscuras sea muchísimo más llamativo que su careto reconoscible. Y, cómo no, en la isla se dan por supuestos los cocos. El alimento básico de todo robinsón. Cien gramos de coco equivalen a 354 kilocalorías, 9 gramos de fibra, 113 miligramos de fósforo, 356 miligramos de potasio y 33,5 gramos de grasa (grasa saturada, en su mayoría) Se dice que el coco aumenta los niveles de colesterol, al parecer esto es falso, pero si nos dejamos llevar por las leyendas (y no en vano el naufragio típico, de clase media, es una leyenda) podemos imaginar que, efectivamente, tanta grasa saturada aumenta el colesterol. Otro alimento que se está poniendo de moda en las islas son los jabalíes. Ya aparecieron en El señor de las moscas como elemento salvajizador (mil perdones) de la población. No tengo ni idea de evolución animal ni de dinámica de poblaciones pero... ¿es posible que un jabalí (sea de la especie que sea) pueda vivir en una isla del Pacífico? Quizá sea posible... quizá estos jabalíes coman hierbas y...cocos. Pues bien, he aquí la dieta del robinsón: pescado, cocos y jabalíes (sí, ya sé y otras frutas, pero los cocos...) Una dieta excesivamente rica en grasas. Si además tenemos en cuenta que el jabalí y el pescado es cocinado a la brasa (o a la hoguera, como se quiera) debemos advertir que los alimentos bajan su calidad. Los pirobencenos resultantes de las barbacoas son tremendamente cancerígenos.
Tenemos un juzgado de lo civil y lo penal, un coco grasiento y un jabalí (inexplicablemente autóctono) quemado. Qué brave new world.

5 comentarios:

Anónimo dijo...

Casi me ahogo, de verdad, genial. Me he partido la caja torácica!!!

"...al parecer esto es falso, pero si nos dejamos llevar por las leyendas (y no en vano el naufragio típico, de clase media, es una leyenda) podemos imaginar que..."

por ejemplo.

ay, pues eso, un gran post.

Edryas dijo...

Se me ocurrió subiendo las escaleras del portal, mientras me despedía de Gacelo... "¿un mundo donde todo el mundo come cocos? mmmm"

Gacelo dijo...

Me alaga ser parte del origen de este post. Lo malo es que a mi no me gusta demasiado el coco, pero claro, tampoco he naufragado nunca en una isla desierta.

Jane Vicente dijo...

Anda, este tema da para un tetruño. Podrías relacionar el desequilibrio de la dieta isleño-desértica (toma ya) y el comportamiento social de los robinsones.

Edryas dijo...

No, en serio, ¿qué es un 3G?