sábado, 7 de octubre de 2006

Si uno no puede bañarse dos veces en el mismo río porque ni la persona ni el río son los mismos (gracias, padre Heráclito); si nada es estable, todo cambia, todo se transforma a cada paso (aunque no se pierde), nada permanece, nada es igual y todo es irrepetible, único, inigualable... ¿cómo hay quien cae en la rutina?

3 comentarios:

Rafa dijo...

Deberían poner mensajes de este tipo en los transportes públicos y los semáforos, que luego se ve cada careto...

Edryas dijo...

ja,ja,ja... bueno, lo decía por otras cosas, pero sí, por qué no, soy más bien optimista.

juank sinclair fantoba dijo...

jops!!

lo que pasa es que a muchos les resulta demasiado fácil y, por lo tanto, carente de interés. Es la atrofia del ser humano: en estas cositas se fundamenta la teletienda, por ejemplo.