martes, 21 de noviembre de 2006

LOS RUIDOS DE LA VIDA

No me gusta el ruido, prefiero el silencio, normalmente. Pero me he fijado que hay muchos ruidos que no son aceptados (¿aceptados en sociedad?) y que me gustan mucho. Ruidos y sonidos.
Me gusta cuando echo en un vaso agua de una botella y suena glo-glo-glo. También me gusta el ruido de la sopa cuando es sorbida. Sí, se dice que esto es de pésima educación, pero me da una sensación de... mmm... sopa rica! ¿Por qué es de mala educación? ¿Porque hace ruido? Reconozco que en la mesa hay cosas fodidas de hacer, pero sorber la sopa es una cosa muy normal y bonita (slurp) Me gusta mucho el ruido que hace mi perra cuando se pelea con un palo/pelota/zapatilla. Es un rugidito con mucha intención y poca ferocidad (groa-groa)
Estoy enamorada del ruido que hacen los pasos pero me gusta todavía más intentar andar sin hacer ese ruido (con lo que, la ausencia de es también excitante)
El sonido de la aguja del tocadiscos sobre el disco, el murmullo que precede a cualquier mensaje de megafonía en mi ex-instituto (tan divertido ese murmullo), mis tortugas subiendo por su césped artificial, Gacelo respirando y/o tragando, el fonema [k].
No sé, hay ruidos y sonidos que forman parte de la vida... menos mal que están así siempre.
Ruïdos.

2 comentarios:

Edryas dijo...

Ah, este ensayo no ha sido realizado en el taller de ensayo de Jon Juar.

Gacelo dijo...

A mi me gusta que tú escuches mi respiración.