lunes, 13 de noviembre de 2006

YO FUI UN COPÉPODO (optando a COPÉPODO DE ORO AL BLOGOPLANCTON)

Al igual que Mízel Landaum fue un hombre lobo adolescente (que digo yo, ¿es que al alcanzar la madurez dejó de ser hombre lobo porque la vida adulta le complicó, válgame la redundancia o rebuznancia, la vida adulta?) yo fui un copépodo en alguna ocasión. Usaba gafas de sol, pero sólo porque era la moda, no porque los copépodos las necesitemos, no vayan a pensar, que yo, en mi fase copépoda, era muy fashion. Pero es que hay mucha presión social ¿saben ustedes? El mundo de la copepodía es muy duro, la gente es muy remilgada e hipócrita. No saben lo que es el romanticismo. Como decía una amiga mía, copépoda ocasional también, "aquí la gente es de lo más vulgar, creen que mirar medio minuto seguido a la luna es puro romanticismo estúpido" Así que, ya ven, è un mondo dificile. Ser microscópico no te da buenos resultados en la vida, a veces ni en la muerte.
Cuando me gradué en el instituto quisieron hacerme rey del fitoplancton. Yo me negaba, pero débilmente. Después de haber usado gafas de sol durante tres lunas, era el momento de demostrar al universo copépodo que podía deslumbrarles. Pero había tongo y le dieron el premio a otro copépodo, pero a un copépodo calanoideo. Su madre.
Desde aquella decepción copépoda abandoné el estado microcrustáceo. Aunque confesaré que, de vez en cuando, en la soledad de mi hogar, leo las memorias de los copépodos que en el mundo han sido, incluso sus diarios copépodos. Porque ser un microcrustáceo no da buenos resultados ni en la vida, ni en la muerte, pero... qué fashion éramos. Fuimos reyes, fuimos jóvenes y rebeldes, fuimos copépodos.

1 comentario:

Comité de Organización. Copepod Awards 2006 dijo...

La excelsa academia de los Premios Copépodo de Oro se complace de su participación y le desea mucha suerte.

Saludos cordiales