sábado, 9 de diciembre de 2006

EL PERDEDOR, por Ermantis

Llegaré a un paso de la meta
Y luego me daré la vuelta.
Solo para que sepáis que puedo hacerlo,

Solo para que empecéis a disfrutarlo.
Solo para que el desprecio de vuestras risas

Haya servido para que fructifique la cosecha,
Para que no se pierdan las carcajadas
En el limbo de los idiotas.
Llegaré a un paso de la meta

Y luego me daré la vuelta.
Solo para que sepáis que puedo hacerlo

Solo para que sepáis cuanto os odio S
olo para que sepáis cuánto os temo.
Necesitabais calmar vuestra mezquina envidia.

Y habéis elegido vuestro chivo expiatorio.
Ahora estoy a un paso de la meta
Pero pronto me daré la vuelta.
Es fácil despreciarme con insolencia

Así, bien arropados en el centro del rebaño.
Os reto uno a uno y cara a cara.
Quiero que me miréis a los ojos
Y me digáis si en ellos podéis ver
Pensamientos distintos a los vuestros.
Otros sentimientos diferentes a los que ocultáis
Detrás de vuestras estúpidas caras sonrientes.
Llegaré a un paso de la meta

Y luego me daré la vuelta.
Solo para que sepáis cuánto daño me habéis hecho

Solo para que sepáis que nunca os perdonaré.
No quiero vuestra miserable compasión.

No quiero ridículas lagrimítas de cocodrilo.
Me conformaría con que llegárais a un paso de la meta
Con que echarais el bofe en el intento.
Para que sepáis lo duro que es el camino
Cuando lo tienes todo en tu contra.
No cesáis de miraros los redondos ombligos
Para recibir consuelo de la común forma.
Solo yo nací diferente, la genética me traicionó.
En lugar de ombligo tengo una enorme boca
Con ella trago todo lo existente.
Quiero encontrar la respuesta
Mientras vosotros lo pasáis tan bien,
Mientras os reís del perdedor
A mandíbula batiente.
Llegaré a un paso de la meta

Y luego me daré la vuelta.
Solo para que tengáis conocimiento

Del dulce sabor de la venganza.
Solo para que pueda ver
Ese estúpido rostro enrojecido
Desencajado por la mezquina envidia.
Llegaré a un paso de la meta

Y luego me daré la vuelta
Aunque me sienta solo
En medio del tiempo y del espacio.
Me debo ese maldito placer de serpiente.

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