lunes, 12 de febrero de 2007

SUEÑOS CHINESCOS

Mi madre siempre me decía que cuando me iba a dormir era como si me fuera al cine. Mis sueños tienen trama, tensión dramática, campo, contracampo, flashbacks, fundidos en negro... Pero lo de la otra noche tenía una puesta en escena única.
No contaré de dónde venía, qué estaba soñando primero (algo así como un anuncio de colonia, creo) pero acabé en la representación de una ópera, de estas aparatosas, de estilo barroco, con los dioses griegos en carrozas y cantos corales (en español, por cierto) La diosa madre (pongamos que era Juno, aunque no pegaba, porque Zeus la quería mucho) tenía que salir de una especie de huevo, pero no salía y la música (que en el sueño sonaba hi-fi y con una letra algo así como "será una gran fiesta") ya la llamaba...finalmente sale, y ¿Zeus? se acerca con su carromato y da vueltas al escenario (pa'berse matao, también, era lo que yo pensaba puesta encima de la carroza con mi cámara)
Después, el estilo cambia un poco y pasa a comedia griega, con coturnos y todo (la leche andar con coturnos, por cierto) Lo más curioso es que había una tarima en el centro y cuando los personajes debían hablar se tenían que subir a la tarima... En ésta, forrada de piedra, había algo escrito en griego. Así que ahí tenemos a los dioses padres y al personaje gracioso, dios menor, que intenta ligar con la diosa madre. Siguen hablando en español. Pero luego empiezan a cantar en italano o alemán... Y el dios menos, que era viejo (el típico viejo verde que importuna a jovencitas) se da cuenta de que la pareja se quiere mucho y no debe entrometerse...
Y todo esto ¡gratis!

3 comentarios:

Una Bohemia dijo...

Mis sueños suelen ser bastante rollo patatero. Menos el del otro día, que soñé que estaba en un país árabe y tenía que disfrazarme de hombre. Fue muy emocionante. Pero el tuyo de la ópera mola más.

www.unabohemia.blogspot.es

Marcus Versus dijo...

algunas veces los sueños es mejor q la vida. Lo mejor es vivir en un sueño. o tal vez no.

te guardo

M

Edryas dijo...

Lo malo de contar los sueños es que, al narrarlos (o al narrarlos yo, al menos, que no debo de ser muy buena) se pierde un poco el material, esa masa de sueño. Tengo que esforzarme más, je.