jueves, 1 de marzo de 2007

FISH ARE CALMER IN DARK LIGHT

Esta historia es casi irreal

Volvía con la bolsa en la mano. Acababa de comprar un pez. Un pez de agua fría, un carpín dorado. Sólo que este era blanco por completo. Era curioso porque según cómo le diera la luz se veía azul o anaranjado. Cosas de escamas. Se le transparentaba el cerebro. Eso me impresionaba mucho. No me daba asco, al contrario, me daba una tremenda ternura... Parecía tan frágil.
Este pez iba a sustituir al recientemente fallecido Evo II, también carpín, de velo blanco y cuerpo naranja. Estaba yo pensando si llamarle Evo III o cómo. Sus compañeros de acuario por el momento, eran Amenofish III (el pez ameno) y Nazario II.
Me gustan los peces de agua fría, aunque Rafa diga que son terotológicos (monstruosos) por culpa de la cría selectiva japonesa. Pero, qué voy a hacerle, yo soy bastante terotofílica. Mi afición a los carpines es algo que va más allá del gusto por los acuarios.
En la bolsa donde te ponen el pez te dan unas instrucciones de cómo introducirle en el acuario, ya que se trata de una experiencia traumática para los peces, como nacer para los humanos (sólo que en nuestra bolsa no hay instrucciones... o quizá sí las haya y nadie las lee). Yo sigo estas instrucciones a medias, ya que con los peces de agua fría es un poco más fácil. De pronto pienso que soy un pez tropical encerrado en un cuerpo de pez de colores: todo parece fácil conmigo, pero no lo es. En la bolsa dice que los peces están más tranquilos en penumbra, así que hay que evitar una luz demasiado brillante. Recuerdo un texto de clase de inglés (siempre son textos interesantes, especialmente los que tratan sobre animales o psicología) que decía que si dejas a un goldfish en una habitación oscura acabará volviéndose blanco... como Evo III.
Me disponía a cruzar la carretera (¿no son una estupidez los chistes de por qué X cruzó la carretera?) pero un coche se salta el semáforo, yo me sobresalto, cosa común en mí ya que suelo ir muy metida en mí misma, y la bolsa con el pez se me cae al asfalto, el agua se derrama, Evo III boquea. Le quedan horas para morirse, pero la muerte es segura, puesto que no puedo recogerlo y meterlo en cualquier sitio. Necesita agua, sin cloro, en óptimas condiciones. Se va a morir... y va a hacerlo lentamente. Qué medio más hostil es el aire, recuerdo que pensé. También pensé que a mí también me quedaban muchas horas para morirme, días, años... pero la muerte era segura.

8 comentarios:

isabel dijo...

"No me daba asco, al contrario, me daba una tremenda ternura... Parecía tan frágil."

me encanta la palabra frágil
y me encanta más que te despierte ternura
un beso

Rafa dijo...

El mágico comienzo no me preparaba para un final tan angustioso. Monstruosos o no me encantan las historias de peces (sufro de ictiofilia, como Troy Mc Cloure).

El espejo dijo...

Así que era de usted de quien hablaba Evo IV el otro día...

Bueno, le juro que yo pensé que era otro de esos chistes en los que los peces cruzan la carretera en manos de serpentinas, pero puedo atisbar, solamente ahora, que aquello era verídico.

De todos modos, no se preocupe: Evo IV no se dignó a hablar despectivamente de usted. Y tampoco respira del agua con cloro, así que se imagina las dificultades que pasé.


[Abrazo]

Edryas dijo...

Ya dije que era casi irreal. No nos liemos.

josemoya dijo...

Qué tristeza...!

amoremachine dijo...

e...s triste,
pero te deja saí cómo diciendo...
hasta que llegue el momento
tiro palante como sea....



me gustó mucho.

Edryas dijo...

Me gusta que cada uno le dáis una interpretación: unos más triste, otros más espranzadora...

La otra dijo...

De visita por primera vez.

Historia de terrible final, me ha gustado. Hasta me ha desperado el interés por los peces, que hasta la fecha me parecían los animales más sosos del mundo...