miércoles, 28 de marzo de 2007

LUPUS ET AGNUS IN FLUVII RIPA AQUAM POTABANT

[Mi fábula favorita. Elimino la moraleja que rompe el final. Un final muy recurrente en los tiempos que corren, por cierto]
Un lobo y un cordero bebían agua a la orilla de un río. En la parte de arriba se puso a beber el lobo. Mucho más abajo, el cordero. El cordero era inofensivo e inocente, mientras que las astucia del lobo era grande, así que buscó una excusa para devorarlo.
-Por tu culpa el agua está turbia -dijo el lobo.
-¿Cómo puede ser eso que dices, lobo? -replicó el cordero -. El agua corre hacia mí desde donde tú te encuentras.
El lobo vio que el cordero decía verdad, así que clamó:
-He sabido que hace seis meses hablabas mal de mí.
-Todavía no había yo nacido.
A lo que el lobo respondió:
-Pues sería tu padre.
Y, al punto, mató al infeliz cordero.

5 comentarios:

juank sinclair fantoba dijo...

Efectivamente, hay mucho déspota jodón por ahí.

Y parece que viene a dar igual lo que se diga o haga; si el correspondiente déspota decide que hay jodienda, jodienda habrá.

Por no hablar de política, claro.

Edryas dijo...

Claro, nadie hablaba de política

U.B dijo...

Evangelízanos y pon el final, que me he quedado con las ganas.

www.unabohemia.blogspot.es

Anónimo dijo...

Haec popter illos scripta est homines fabula, qui ficti caussi innocentes opprimunt
Este cuento es para los que oprimen los justos escondendose detras falso pretextos.

Pero...no odiais el lobo..este es su papel...maldito sea el cordero incapaz de escapar o luchar. Los hechos pasan pero nosotros decidimos como acaban. Aquí si hay un loose es el cordero.

Edryas dijo...

¿Quién odia al lobo? Si nos atenemos a la fábula sólo podemos decir que, efectivamente, es su papel. Si nos atenemos a la vida... yo diría que, pr suerte o por desgracia, los corderos a veces huyen. Que les vaya bien en su vida y viajen por todo el mundo y tengan corderitos preciosos.