jueves, 29 de marzo de 2007

Olvido los actos reflejos como localizar buzones o guardar todas las moneditas de cobre para comprar sellos. Sí, esos actos que hacía como parpadear o pensar, que eran parte de mi vida como usar la mano izquierda o tocarme el pelo.


Sonrío, así es como deben ser las cosas. Aunque yo no haya tocado nada y otros tiren los dados, soplo en la mano del destino para desearle suerte. Soplo y arde. "Gracias, princesa", me dice. Y me corta en dos. Pero yo ya sé vivir así, sé que cada pedazo robado se regenera, así que, pese al ulular del viento en mi pecho, suspiro para sacarlo fuera y sonrío. I'm fine.


No es la primera vez, ni será la última, así que, aunque me importa, lo veo como algo más de la vida, como los peces que se mueren, como los discos que se rayan. Es como la méthode de français: c'est la vie. Y ya casi no duele. Claro que se echan de menos cosas, que quizá merecían la pena, pero he hecho limpieza con la escoba que me han dado.

Y no te preocupes, rendirse es lo normal en estos casos. Lo normal, lo humano.

Y, sí, estoy bien. Esto es lo que pasa cuando una carta sin vuelta se convierte en una carta sin ida.

3 comentarios:

isabel dijo...

esto me loxplicas next day...
q digo yo q te vemos poqito! joe!
mua

U.B dijo...

"Como los peces que se mueren, como los discos que se rayan". Mola, mola tanto que tendría que ir en verso y no en prosa.

Edryas dijo...

Quién sabe lo que nos versificará el futuro... pero bueno, así ha salido de momento. este es mi banco de pruebas,je.