lunes, 2 de abril de 2007

CADENCIA DE PENSAMIENTOS MIENTRAS SE CONSTRUYE ALGO

Hago una pulsera con hilos para Gacelo. No es una pulsera muy artística ni muy bien hecha. En el colegio nunca ganaba los concursos de manualidades porque ni siquiera dejaban que me presentara (sic) (ahora, además, pienso que si hubiera puesto ese me delante de dejaban hubiera podido poner una subordinada de infinitivo... Es duro ser mi cerebro) Mientras la hago, se me vienen muchas ideas a la cabeza, en el doble plano de pensamiento que permite pensar muchas cosas a la vez.
Miro mis plantas y eso me recuerdo que tenía una cita con ellas para una lluvia tropical para que las puntas de las hojas dejaran de secarse (un clásico problema de raíces y puntas) Aún no hemos decidido el día y la hora. Pero ha de ser cuanto antes.
Esperad, que se me escapan los hilos de la pulsera. Eso me pasaba con las bufandas... ah, cuando yo hacía bufandas. He dejado de hacerlas por superstición, y mira que no soy supersticiosa (no, no voy a decir la típica frase de "eso trae mala suerte"... tenemos que inventarnos dichos nuevos, decididamente) He acabado mal con casi todos a los que hice una bufanda (y ahora, quien lea esto y tenga una bufanda mía pensará "¿seré yo, maestro, seré yo?") Aunque dudo que la combinación bufanda-persona con la que se acaba mal-lector de blog se dé hoy aquí. Pero me gustaba hacer bufandas. Los viajes a El gato negro, la elección de colores, siempre de 25€ ("voy cruzando el río, sabes que te quiero, no hay mucho dinero, lo he pasado mal") menos con aquella lana naranja que se me encaprichó, que era de 30€ el kilo. Siempre compraba de 100 gramos en 100 gramos. Siempre las hacía en punto inglés, el que queda elástico. Una vez hice una bufanda viendo la versión antigua de Mujercitas ¿cabe algo más... hogareño? Pero me gustaba hacer bufandas, el tacto de la lana y la rapidez que cogían mis dedos y desfacer los entuertos cuando los hilos se me escapaban. Como la pulsera que le hago ahora a Gacelo.
Ay, Gacelo, mi Gacelo. Qué gran desconocido eres, a veces incuso para mí. Gacelo, que sigue poniendo como excusa para no comer pimientos el documental de los sentidos que ponen en Telemadrid cada 6 meses. "El pimiento sabe amargo, si no me gusta es porque mi cerebro se está defendiendo de un posible envenenamiento" Por eso el cianuro tampoco nos gusta.
Gacelo, que dice que está delgado porque una vez hace 5 años se puso muy enfermo y perdió mucho peso. Pero no se acuerda que en el verano de 2006 estaba hecho un really man en las playas de Mallorca.
Gacelo, incapaz de mandar a su jefe a la mierda, hasta que le manda, en bajito y reconcentrado con mucha más mala leche que cuatro gritos bien pegados.
Gacelo, el único a quien he escrito poemas sin estar enfadada con él. Bueno, no cuenta el poema que le escribí a Isabel, la peque, en plena jam session y mientras Paco Sevilla leía lo suyo. Ahí no estaba enfadada, claro.
El Gacelo poeta a quien tiembla la voz de emoción cuando lee, porque lo que escribe no es por arte, sino por carne y músculo y estómago.
Un nudo y acabo la pulsera. Ya sabes que cuando se te rompa te hago otra, encanto. We are the 2 legs in a bench.

4 comentarios:

U.B dijo...

Llevas una temporada como si te hbieras bebido un litro de suavizante Flor. ¡Qué bonito es el amoooor!
Yo es que estoy en época de rayamiento total. Me das envidia. Yo parece que me haya bebido un litro de vinagre.

Gacelo dijo...

Uo, un post para mi, que ilusión, jeje. Ahora cuando me busque en el Google saldré, wina.

Viva el suavizante flor, que es lo mejor para calmar la acided de estómago que deja el vinagre.

Edryas dijo...

Mi querida U.B. yo siempre soy así, la cosa es que no siempre lo muestro. Yo soy flor de vinagre, conste.

Gacelo... ¿google? por-fa-vooor

isabel dijo...

qué weno!muuu weno!


"Es duro ser mi cerebro" jajajaj. mencanta

y lo de la bufanda naranja tia tia tiaaaaaa siesq siesq

ah! y otra cosa! pásame la poem que en mi (habitual bukowskiano) estado de embriaguez no la pude apreciar bien


mua!
wapa