domingo, 22 de abril de 2007

Qu'il est loin mon pays, qu'il est loin

¿Fue en París donde se desenvolvió mi fin de semana francés? ¡No! Toulouse también existe ¡y cómo existe!

De Toulouse sólo conocía las canciones de Nougaro y de Zebda (los que decían que cuando en Toulouse llueve... ¡llueve!, y es verdad, mis botas lo saben, mi chubasquero lo sabe y, sobre todo, mi paraguas lo sabe)
Ahora, nuestro prof de francés (alias "le Sherpa") nos pide que escribamos algo sobre el viaje con el título "Ma découverte" (mi descubrimiento) Así que voy a hacer el ensayo en español.


Me gustaría destacar tres cosas:


-En primer lugar, los edificios. Cuando uno se imagina una iglesia románica piensa en piedra, a no ser que esté muy introducido en este tipo de arte y recuerde que hay otros tipos de arquitectura en ladrillo. No deja de sorprender, sin embargo, una catedral al estilo "móstoles", como decían mis compañeros. Esto es especialmente llamativo cuando el edificio es un palacete renacentista.
Creo que a estas alturas de mi vida lo que busco es lo original, así que me ha satisfecho enormemente.

"L'église Saint-Sernin illumine le soir
Une fleur de corail que le soleil arrose"





-La segunda cosa que me llamó la atención fue la gente. Además de su acento (un dialectólogo nunca deja de buscar las diferencias) que estaba presente hasta en la voz en off que anuncia las paradas de metro, me gustó la familiaridad. Muchos de los habitantes de Toulouse son hijos de emigrados durante la Guerra Civil o tienen familia en España, así que están encantados de oirnos. Era fácil pegar hebra con la gente ("pegar hebra", cómo me gusta hacerlo) Pero la mención especial se la tiene que llevar el chico del "Grill King", a quien no pude preguntar el nombre. Estuvimos en casa de este muchacho libanés dos veces: una cena y una comida, pero no hacíamos más que encontrarnos con él, sobre todo a la hora de la cervecita en el Café Albert (donde trabajaba Marta que, según ella, no era española, sino catalana, no deja de ser interesante) En fin, dos semanas más allí y me hubiera hecho la Grill Queen.
-En tercer lugar, algo que no tiene que ver directamente con la ciudad de Toulouse ni sus alrededores, pero que me llamó la atención. En el hotel (un Ibis) el té era de comercio justo. Eso todavía no lo he visto aquí.
Si queréis ver más imágenes de esos días, pinchad donde siempre: Con cara de loser

4 comentarios:

amoremachine dijo...

pués sí.
me pasé tres pueblos o algunos más.

evidia lo que se dice envidia...
me das.

los viajes hermosos y aprovechados,
es lo que tienen,
dan envidia...


Por cierto,la vidriera III , es verdaderamente inquietante,
da hasta mal royo.


abrazos.

UB dijo...

A mí lo que me echa para atrás es el tiempo de París. Es que yo creo que sería feliz viviendo en el Sáhara. La lluvia me repatea. Y sin querer entrar en polémicas políticas, lo de mi tocaya ésa me parece una cosa bastante paleta y acomplejadilla.

Lo de la catedral de Móstoles es mundial, jajajaja.

Edryas dijo...

En París, cuando yo estuve en Toulouse, la gente estaba en bikini...

Eso sí, en Toulouse, llovía.

isabel dijo...

mola la lluvia.mola que llueva. y mola todavía más el té de comercio justo.
mua