lunes, 28 de mayo de 2007

Fui a ver a la doctora Novela. Mi hermana dice que esas cosas sólo nos pasan a los que tenemos blog, para contarlo. Pero no, darling, es que la literatura me persigue, casi más que la política. Dra. Novela, especialidad en alergias: me he rendido (me he vendido)

Me subo en el metro nuevo. Es un metro de aldea. Los preciosos poemas sobre el anonimato del metro, su soledad, su ligoteo quirúrgico... aquí no sirven de nada porque nos conocemos todos. Los cien mil habitantes que conformamos la metrópolis col'ladeña y la aldea sanfernandina no son suficientes. Caras conocidas. Metro de aldea. En mi vagón se suben un montón de estudiantes de instituto con su profesor. Yo le miro y le sonrío. Yo, someday...

Tengo que hacer ejercicios de francés de inglés pero Historias de berlín hace pom-pom en mi mochila. Hago trampas y me voy directamente a la segunda historia porque tengo ganas de encontrarme con Sally Bowles, otra vez. Me quedo con una frase: "Yo soy como una cámara con el obturador abierto, pasiva, minuciosa, incapaz de pensar. Capto la imagen del hombre que se afeita en la ventana de enfrente y la de la mujer en kimono, lavándose la cabeza. Habrá que revelarlas algún día, fijarlas cuidadosamente en el papel" Así se sienten los escritores. Y así me siento yo muchas veces. Yo camino identificando ambientes, personajes, todo es materia literaria: esa monjita de República Argentina, ese dolor de estómago porque son las 11 y no he comido nada, esa recepcionista con micro a lo Madonna y pelo naranja... Yo voy haciendo fotos que revelo o no. Ya sabéis: me fijo con ojos de lechuza.

El hospital al que voy es el San Francisco de Asís. Tiene aspecto de cárcel de la II República o de local de la checa. Faltan las espinas. Bah, es como todos. Lo gracioso es que dentro, pasado el patio, las consultas están situadas en casitas bajas con macetas de geranios. Parece un internado femenino. Está claro que toda mi vida se desarrolla en edificios reciclados, como lo era mi facultad, como lo es la Escuela de idiomas...

Le pido drogas a la doctora, me da permiso para ir a comprarlas a la farmacia (me recomienda que no use navaja en mi transacción) Me dice que por la mañana me eche unas gotas en los ojos y, mientras me hace efecto, me pinte, me arregle, me tome un café... La hemos cagado, 3 de 3. Así que he ido sustituyendo el plan: dar de comer a los animales, hacer té, encender el ordenador.

Vuelvo a casa. Hay tantas historias que vivir...

3 comentarios:

Mondo Gitane dijo...

dios mío, ésto que es, la resaca postelectoral?? Le dieron algo a pie de urna a Vd.??
Se deja leer muy bien, curiosamente.

Edryas dijo...

Está escrito antes de cualquier elección. Yo vivo en una alea, a pie de urna no nos dan ni prisa.

¿Curiosamente? juas, ¡encanto!

isabel dijo...

si que las hay, sí


"me recomienda que no use navaja en mi transacción"
jajajajajajajajajajajaja
mua

oye q abrazo por la espalda más guay eres!