domingo, 20 de mayo de 2007

HISTORIA EGOCÉNTRICA EN TRES CAPÍTULOS, versión triste (I)

Esta es una historia egocéntrica. Está mal escrita. Eso me importa un poco, porque soy maniática y un poco perfeccionista. Pero me cuesta hablar de mí estableciendo verdades (eso, creo, es bueno, no hay verdades absolutas) Esto va a ser difícil, pero creo que todos nos vamos a quedar muy a gusto. Y podría hacerlo con una poesía de esas que hace Dani Hache tan bien, pero mi vida es prosa, prosa azoriniana.

Cuando estaba en el colegio no era feliz. Los otros niños me pegaban y me aburría en clase. No sé si en mi expediente (¿teníamos de eso?) ponía algo sobre mi inteligencia, pero los profesores me exigían más, y entonces, me aburría más. Estaba claro que si había algo escrito en mi ficha no era sobre mi psicología, porque yo estaba triste nadie hacía nada. Supongo que no estaba muyyyyy triste. Me exigían más y mi letra era horrible. Fue cuando desarrollé el orgullo zurdo. Vivía bastante deprimida todo el tiempo. Era incapaz de hacer amigos. ¿Cómo se hacía eso? Parecía natural (joder, puta memoria, qué bola en el esófago, ya ves tú) Los niños se reunían y jugaban, ¿por qué yo no hacía eso? Bueno, el porqué no me importaba mucho. Me aburría tanto en clase que anotaba las cosas que pasaban alrededor “las palomas vuelan y se persiguen” Odiaba las divisiones de dos cifras. Me leí La historia interminable, pero todo el mundo había visto la peli. No estaba entre mis planes dedicarme a la lingüística, yo quería ser veterinaria. Aunque algunos animales me daban miedo (todo esto lo cuento para que se me pase el nudo de la garganta, no creáis) A veces me gustaba ser diferente (no era tan diferente, pero bueno, era lo único que me quedaba, la autocompasión, bla, bla, bla) Me gustaba tener un solo amigo cada vez, porque me gustaba la intimidad, decirle cosas que sólo nosotros supiéramos, tener claves, reconocer sus leivmotives. Estaba enamorada de un chico de mi clase, sin fruto, claro. Odiaba la geometría. Con 11 años quise suicidarme, pero al final, como habréis imaginado, no lo hice. Declaré que la adolescencia era una mierda pegajosa y maloliente y me puse en huelga de vida. Decía cosas como “es mejor ser nada porque la nada lo es todo, es la posibilidad de serlo todo”, pero con muy poca gracia y no lo discutía con nadie, así que se me pudrían los pensamientos. me sentía fea porque era adolescente y no me gustaba ir a los coches de choque porque era adolescente y no me gustaba ser adolescente porque era adolescente. Vamos, que no me soportaba ni yo. Un encanto.

7 comentarios:

Dani dijo...

No sé si decir que lo que has pasado ha merecido la pena dado que a mí me ha tocado conocer el producto final y es una maravilla.
Merece la pena verte ahora como eres; un ser encantador.
Siempre merece la pena. La pena se lo merece todo.

tayler durden dijo...

yo vi la peli, sabes?, y mi hermana se leyó el libro pero yo nunca quise ni acercarme. y tenía amigos que luego perdí el día que decidí seguir un poco mis propios pasos, y allí sí coincidí con otros que por casualidad o por alevosía (ahora aute canta: la belleza...)se empeñaron ellos y también yo en acompañarnos, porque las curvas, solo, son más peligrosas y dan mucho mucho miedo. por eso, supongo que te entiendo cuando dices lo de que escribías frases lapidarias sobre la nada, y mirabas por la ventana ensuciando cuadernos de matemáticas, y te costaba atender a profesores que se miraban la bata cuando decían enseñarte historia de la literatura, y bueno, adolecemos de adolescencia en cada costilla que nos dejamos pa fabricar una nueva versión renovada de uno mismo.
hay un silogismo que me encanta:
si llueve te mojas,
llueve
luego te mojas.

es la primera vez que entraba aquí, no me preguntes por qué tarde tanto en visitarte.

UB dijo...

Creo que el Bukowski está plagado de personas (que no gente) que han/hemos sido niños raritos y un poco resentidos. Y la literatura en general, supongo.

Reyes dijo...

No se si es tan real como yo lo siento, entiendo que sí. Cuando uno no es como los demás, eres raro, no diferente y eso en un niño es un infierno. Pero si sobrevives sin convertirte en un sicario, asesino en serie o puta de lujo, normalmente te conviertes en poeta. Así son las cosas.

isabel dijo...

es lo q tiene ser adolescente. lo bueno q tiene, es que se pasa...
ajajjajajjaa

isabel dijo...

es lo q tiene ser adolescente. lo bueno q tiene, es que se pasa...
ajajjajajjaa

Graciela dijo...

...agún día yo debería hacer este mismo ejercicio; solo para ver dónde se me aloja la bola =)
Al ser parte activa de la historia no me permito más opinión (eso no lo hacen los buenos personajes de cómic...me molestaba cuando Feliciano le hablaba al público)
Solo una cosa; ¿te acuerdas de Manolín?...yo creo que acabó en la cárcel pasando coca...