jueves, 24 de mayo de 2007

HISTORIA EGOCÉNTRICA EN TRES CAPÍTULOS, versión alegre (III)

En la naturaleza he encontrado buenos momentos. No he visto arder naves más allá de Orión, pero he visto hacerse de noche a las cuatro de la tarde por una tormenta, he visto un bosque respirando vaho, he visto la luz en la espuma de un río, he visto a un río destrozar una roca, con paciencia, como sólo el agua sabe hacerlo, labor de estalactita, de ola de piedra... La naturaleza lo perdona todo, incluso mi orgullo. En medio de todo uno no es nadie y eso, qué curioso, me hace feliz (¿"sucede que me canso de ser hombre"?) Soy salvaje.

No sabía que me gustaba viajar, aunque disfrutaba viajando. Me gustaba fingirme ciudadana de los sitios que visitaba (sí, fui a Grecia y fui Grecia, creía en Apolo y me coroné Atenea; cuando fui a Granada pensaba qué barrio me gustaba más para vivir, croe que donde vivía Ángel Ganivet y en Gijón ya tenía pensado cómo sería mi casa) Con Gacelo le puse nombre: me gusta viajar. Bajábamos una cuesta en Toledo y planeábamos ir a Zaragoza y nos reíamos. Y cada dos meses me decía “why don’t we go…”

Una vez, un compañero de clase me hizo un esquema de la felicidad. Me anotó todas las cosas felices que había en mi vida. Fue un buen esquema, pero luego torcí un poco el gesto. La vida no es un esquema ni yo (como él decía) una amiga imprescindible (qué horror de declaración) Pero era su manera de decirme “y para ser felices, sed felices”

Conocí a una niña que se llamaba Jenny. Nada más conocerla me dijo “¿cómo se llama tu marido?” Yo sostenía el libro de Los tres bandidos y tres niños se me subían a las piernas para verlo. Yo se lo leía. Me sentía útil, no amada, pero me daba igual. Yo era como esos niños, yo tenía ilusiones cuando me dejaban, como ellos. Conocí a sus padres y quise ayudarlos. Me enteré de cosas que no sabía sobre la pobreza. Quise pegar carteles en cada ladrillo para que todos supieran.

Mis amigas Elena y Lourdes vinieron una vez a escucharme recitar. Les gustó. No, mejor, les emocionó, me dijeron que mi poesía era “de la entraña” Fui feliz. Esto era mejor que ser la más rápida del cole. Yo escribía, sí, pero tampoco mucho. Pero esto era bueno, era mío, era yo, eso REPARA muchas brechas de la versión triste. Amor, poesía… ¿no decía eso Juan Ramón Jiménez?

A veces la felicidad se empaña con el pasado (sobre todo), con el presente, con el futuro. Pero permanezco optimista casi siempre. El pasado terminó, no, no hay reparación (apenas), nadie me devolverá lo perdido, nadie me va a pedir lo que no se me pidió hace 15 años… pero terminó y ahora todo puede ser. El presente nace y muere, hoy alergia, mañana besos, pasado muerte, luego amigos, más tarde… Y así llega el futuro, nebuloso, jodido, pero hay motivos (atrás van unos cuantos) para sonreír.

Me doy cuenta ahora de que la versión triste se escribió sola. Con un poco de rabia, con muchos nudos, con tanta necesidad de salir… Para la versión alegre he tenido que reflexionar “a ver, momentos felices, momentos felices” y no sé si ha sido por eso, por el esfuerzo, o, simplemente, por recordarlos, pero… me siento muy feliz. Ya dije que no quería finales tristes en mi historia.

Y aquí acaban estos seis capítulos. Sois mis elefantes, ya sabéis, los que recuerdan. Porque yo, al final, aunque suene mal (me la fly) escribo esto porque temo que nadie me haga una pregunta en la que pueda contestar todo lo que precede y se (me) quede dentro. Lo que me recuerda que tengo que haceros unas cuantas preguntas importantes.

Merci de votre attention. Y por vuesta visita.

4 comentarios:

isabel dijo...

bueno, lo de las cosas alegres es ponerse a buscar. igual lo triste es que tenías q sacarlo. ahora q yastá fuera...a disfrutar!

y para ser felices: sed felices.

por cierto q sí que conocía el ojalá lo que pasa q yo estuve en la parte de arriba y me despistó un pco como lo describía my sis. está chulo el sitio. lo q más me gusta es el nombre. pero la camarera era un pco seca el día q yo fui.

besos!

pepeltenso dijo...

Pues nada, muchas gracias por ponernos al tanto de todo, me ha encantado. Lo malo de esto es que luego uno piensa que el conocimiento es recíproco y te abordaremos como si fuesemos amigos de la infancia jajajaja.
Precioso, de verdad.

Reyes dijo...

Creo que además: a nosotros también nos has hecho felices por darte a conocer. Y lo de las preguntas, ya sabes, un par de copas de vino y como cotorras. Besos bella

UB dijo...

Vaya pirula más gorda la de la foto, jajajaja.