jueves, 14 de junio de 2007

CUENTO BAJO LA INFLUENCIA DEL SOL NORTEÑO (eso dicen)

Esta es la historia del hombre/pato/cuchara que era tres cosas a la vez, pero, si quería se convertía en pato-cuchara/hombre, y ya sólo era dos o una y dos medios.


El hombre no graznaba como un pato ni como una cuchara, sobre todo porque tardó seis meses con sus noches y sus mediodías en saber cómo se llamaba el sonido que hacían los patos. Así, asaltaba por la calle a los ciudadanos honrados. A punta de navaja les decía:


-Eh, eh, si el elefante barrita y el gato maulla ¿qué hace el pato?


Casi todas sus víctimas huyeron despavoridas (que digo yo, si estás des-pavorido, es que ya no tienes pavor, ¿no?) ante semejantes preguntas al estilo Saber y ganar (mucho sudor, poca pasta) Pero hubo dos con los que no pudo. El primero era el sobrao del pueblo, que cogió aire y le soltó:


-¿Y los peces?


Esto sumió al hombre/pato/cuchara en tal pretty mess que se convirtió en hombre-cuchara/pato y estuvo hundido en una depresión durante parte de un minuto entero.


Pero su última víctima fue lo que lo remató. Se trataba de la niña-frutal/árbol. El inocente hombre/pato/cuchara creía que era el único que tenía cuitas metamórficas y que nadie podía dudar como él dudaba sobre la vida animal. Pero ahí estaba la niña-frutal/árbol. Tras la consabida pregunta y los altos quién va, yo, ah, hola, qué tal tu madre, bien, ya mayor, la mujer, qué le vamos a hacer, ahí va la gallinita con su pepita, pues venga, hombre, que no sea nada, la niña-frutal/árbol quedose pensativa para después comentar:


-Si el elefante barrita, ¿de qué es la barrita?, ¿de caramelo?, ¿de regaliz?


A lo que el hombre/pato/cuchara contestó:


-El elefante trutea, porque hace "¡trut!"


La niña-frutal/árbol, que había visto más de un documental de Telemadrid, a pesar de que vivía en las Antillas holandesas (sí, en Aruba, en la refinería de petróleo, no le iba mal al chaval, pero estaba deseando grabar un disco en papiamento, con Izaline Calister), le respondió marisabidilla:


-Ah, pues no, pues no, hace "¡trut!" cuando es pequeño, cuando mide unos centímetros.


-Los elefantes nunca miden centímetros -se rió con superioridad el hombre/pato/cuchara.


-Bua, que no, el del libro de semántica medía unos centímetros nada más -y la niña-frutal/árbol se buscaba entre el chaleco el libro de semántica.


-Ay, pobre pichona, no has entendido nada, vas a repetir curso -decía el hombre/pato/cuchara mientras ponía amorosamente las manos en la cabecita de la niña-frutal/árbol.


Pero estaban ya muy cansados de jugar a ese juego, así que decidieron tener muchos hijos juntos y revueltos. Todos les dejaron solos, menos su hijo el niño-árbol/cuchara-frutal, al que pusieron Lauro y que, como es lógico, trabajó en la heladería... la heladería del sobrao (chán-chán, esa historia será contada en otra ocasión) y fueron felices y no comieron helados porque a la niña-frutal/árbol le recordaban a la refinería de petróleo.

10 comentarios:

Dani dijo...

2 long!
Tomorrow examen. Ya examinaré tus metamorfosis borisvianianas ovídicas permutabukowskioclásticas

isabel dijo...

porfavor déjame ir de vacaciones un par de días a tu cabeza...porfavoooorrr...

los elefantes barritan????
por favor la de cosas q aprendo con tú, cuore

Edryas dijo...

ay, si es que yo soy mu cultivada, pero seguimos sin saber qué cognum hacen los patitos (pequeñitos... despacito...) (yo ya todo lo pienso con ritmo)

En cuanto a lo de las vacaciones en mi cabeza... cada minuto que pasamos de palique es como una tarde en una playa soleada, ja,ja.

Mondo Gitane dijo...

no sé porqué cada vez que la leo me viene a la cabeza aquello de "las venas de mi amigo están ardiendo..."
no sé
creo que una tarde de palique con Vd. debe ser una suerte de bizarro descenso al Maelstrom...

UB dijo...

No he entendido nada. Pero nada de nada. Me está entrando complejo de mostrenca (o es que estás muy loca, que también puede ser).

Reyes dijo...

Yo ayer no recuerdo haberte visto beber nada especial o ¿si?. Prometes contar el cuento en Sacedón, justo después de cantarnos la canción del verano: despacito, uy que rico.

Edryas dijo...

Sí, estoy loca y no,no hay nada que entender.

pepeltenso dijo...

Dios y yo me pierdo lo de Sacedón donde se escucharan cuentos-maravillas/berberechos como estes.
Es absolutamente cojonudo, ahora eso de que veía "Telemadrid", nose, nose, jajajaja ¿escuchaba a Losantos?

gsus dijo...

...in the sacedón.

joel, no llega la hora.


nos vemos.
bsoles.

luego más tranqui leo.

pepeltenso dijo...

jejejeje, ¿hay resaca quizás después de Sacedón? jijijiji