viernes, 17 de agosto de 2007

CARNAVAL SE SUICIDÓ (Tercera y última parte)

"La naturaleza es cruel, al final sólo quedaremos los más fuertes", me dice una voz en mi cerebro. No entiendo por qué el hecho de la supervivencia del más fuerte ha de ser cruel. Es natural, por tanto normal... Normal, como Carnaval ¿no? "Quedaremos"... No, quedan, quedan.

He empezado a hacer memoria sobre mi vida con ella. De pronto hay un montón de huecos que se rellenan con palabras suyas, con su cara, con sus manos... Y siempre esa angustia de saber que eran palabras planas ("Perdona", "sí, espera", "gracias", "no, no, tranquilo") y gestos necesarios.


La madre de Carnaval me dio la foto en la que estábamos juntos. He recordado el día, fue una excursión a unas excavaciones romanas. La recuerdo como calurosísima. Yo no tenía gorra y Carnaval me ofreció su pañuelo, pero me dio vergüenza. Ella no se daba cuenta de que los chicos no nos ponemos esos pañuelos en la cabeza. Nos altaba confianza como para hacer el ridículo con ella. Siempre todo necesario y plano. Carnaval no se daba cuenta de muchas cosas. Por ejemplo, que la gente no siempre quiere escucharte. La he recordado como muy habladora. Qué extraño, hace unos meses apenas recordaba nada de ella. Creo que tampoco se daba cuenta de cuándo se estaban riendo de ella. O era muy inocente o le daba igual con tal de hablar con alguien. Recuerdo otros detalles de ese día. Se me pegó como una lapa... como un perro abandonado, más bien. Sí, creo que me daba lástima. Hablamos bastante ese día, pero después nunca más volví a hacerla mucho caso. Ni siquiera recordaba haberle dado mi teléfono, aunque debí dárselo porque su madre me llamó. A veces le das el teléfono a la gente, sin esperar que te llamen. Luego, te sorprendes de que te llamen, cuando lo normal es que lo hagan si les das tu teléfono. Su madre me llamó para decirme que, haciendo limpia (eufemismo de deshacerse de las cosas de la hija muerta) había encontrado unas cartas que, tal vez, quisiera tener. Me aterró pensar que esas cartas podían ser mías, que se las había escrito a ella y no las recordaba. Y me aterró no por miedo a una enfermedad degenerativa de mi memoria, yo ya sabía que mis lagunas para con Carnaval no se debían a la muerte neuronal, sino a la estupidez basada en varios aspectos y manifestada en otros tantos. Pero para mi consuelo (para mi destrozado sentimiento de culpabilidad) esas cartas no eran mías, sino para mí. Carnaval las había escrito antes de suicidarse, para mí, para un extraño.


Estaban fechadas hacía un año. No decían nada que pudieran augurar el final que tuvo. Hablaban sobre su vida, a modo de diario, sobre las cosas que hacía (leer, escribir, trabajar ), las que le gustaban (el chocolate, el rock de los 50, los animales), las que le dolían (el silencio, la falta de espontaneidad que ella misma sufría a veces) Intentaba buscarme a mí mismo en sus cartas, una referencia a mí, algo. Pero no, era como un legado testimonial de quién fue, sin más. Supongo que ella nos conocía mejor a todos nosotros que nosotros a ella. Era su último acto egoísta: ahora tenía que leerla. Eso o una venganza. Pero no me parecía propio de ella. Pero ¿qué era propio de ella si ni siquiera la conocía?


Y allí me quedé, echándola de menos como ni su familia la añoraba y maldiciendo nombres y memoria. Acababa de recordar que no se llamaba Nuria.

8 comentarios:

UB dijo...

¿Por qué no juntas las tres y lo mandas a un concurso de relatos? Me he metido tanto en la historia que me está dando hasta mal rollo.
Y sí, sigo creyendo que la pobre igual hizo bien en morirse.

Edryas dijo...

Jo, siempre pensando en los concursos.

UB dijo...

Pues justo hoy he soñado que ganaba uno. Me ha jodido más despertarme...

Edryas dijo...

ya sabes que yo soy medio budista

UB dijo...

¡Debo de ser un poco analfabeta en cuanto a religiones porque no lo pillo!

Mondo Gitane dijo...

Medio budista? Es por influencia del Robe??
El relato, fetén.

Violeta dijo...

Qué bueno! joder lo de los nombres..es verdad!
...y al final no se llamaba Nuria..qué bueno...

gsus dijo...

no sé si decir
qué bueno o que mal rollo
pero me gusta el nudo
que tengo en la garganta
(es suave y no aprieta.


bravo gloria, tú siempre
tan así