jueves, 20 de septiembre de 2007

CARASCRUCES DE LA VIDA (y II): "Cornuda y apaleada"

Trot, trot, trot... los dedos trotan encima de la mesa. Los dedos como caballos salvajes, rapa das bestas. Salvajes... pero Merce no se da cuenta de la libertad digital (que no analógica), sino de su ansiedad. Va a llamar otra vez a Fran. Sabe que no lo va a coger porque está trabajando, pero lo va a volver a llamar porque sí, porque es su forma de vengarse de esa espera absurda que no conduce a más dinero, ni a más felicidad, ni siquiera a más (totalmente en contra de esta palabra, pero sería un objetivo) poder.


Merce ha hecho risoto con queso, cous-cous, helado, bizcocho, gazpacho y una tortilla porque cocinando entretiene la espera y se relaja. Pero sabe que nunca podrán comerse todo esto. Fran ya nunca tiene hambre cuando llega, casi nunca cena. Se pregunta qué comerá, porque el caso es que la comida de la despensa no tiene salida. Por un momento, la cabeza de Merce se llena de abastecedores, cifras de supermercado, albaranes... Su casa es un supermercado donde la comida se pudre. Acaba de leer Las uvas de la ira y recuerda cómo la fruta se pudre en las carreteras sin que nadie se la coma porque regalarla supondría que el precio bajara. Este es el tipo de cosas que Fran entiende y que ella no entiende y por eso discuten. Nunca han tenido la misma idea al mismo tiempo, ni han soñado lo mismo aunque compartan la almohada.


Vuelve a llamarle. Que se joda. Se sabe egoísta e histérica y le da igual. Ya le da igual. Esto ya sólo va de hacerse daño.


Lidia ha llegado. Pero Merce no quiere ver a ningún amigo. Y menos a Lidia que no es su amiga. Le pone la excusa de la cocina para no hacerla ni caso:


-Mira cómo tengo todo, tengo que limpiar y tal.


-Tía, qué de comida. Joder, tu novio te tiene de cocinera, y encima estás aquí aburrida. Puta y pones la cama, nena.


Merce va a dejar a Fran. Se siente engañada, aunque hubiera preferido que el engaño hubiera sido con una mujer más guapa y menos nerviosa que ella. Se siente culpable por no ser capaz de soportar más, de entenderle mejor, se siente... cornuda y apaleada.

3 comentarios:

Mondo Gitane dijo...

Va Vd. a dejar al perroflauta de su novio el de la sierra pobre??? Wanna dance under the moonlight??

Edryas dijo...

me confunde con otra, ningún novio mío ha pasado más de 12 horas en la sierra pobre

UB dijo...

La historia va a acabar como el rosario de la Aurora, lo veoooo. A Fran dale caña que es un nombre que me trae malos recuerdos, jajajajaja.