sábado, 29 de septiembre de 2007

DIVINO SER

A veces pasan cosas (me estoy dando cuenta de que uso mucho la lexía "a veces", será porque comprendo que nada es demasiado definitivo) que nos emocionan hasta el punto de querer perdurarlas en foto, en relato, en poema, en... arte. Lo curioso (y, quizá, hermoso, aunque peligroso) es que todo parece más grande, más emotivo, más desgarrador al verlo en estático. Así, el fugaz beso suena a amor eterno, y la jugarreta se torna declaración de muerte cuando psicología, visión del mundo y expresividad se ponen a trabajar juntos.

Lo malo es cuando se es consciente de esto y se toma demasiado en serio dejando de tomar en serio (irónicamente) lo que se tiene delante (esa foto, ese poema) ¡Se pierden tantos valiosos datos! ¿Cómo saber la justa medida? Pse, ¿es que acaso abemos la justa medida de otro millón de cosas?

5 comentarios:

UB dijo...

La manía de mitificar de los humanos.

Violeta dijo...

La justa medida...Aristóteles era el que hablaba del "justo medio", no? la virtud de todas las cosas es el "en medio" ..no sé, nunca se me ha dado bien eso del gris..siempre doy banzados de un lado al otro. Y a veces acierto y otras, claro, me equivoco...

UB dijo...

También es verdad que el medio es un poco coñazo.

isabel dijo...

yo tb uso mucho el a veces

silvi dijo...

como el beso del hotel de ville
ke resultó ser un montaje