martes, 25 de septiembre de 2007

Está oliendo (que no huele) a ceño fruncido y a ganas de retar, a Lingüística general árida. Faltan comas a cada paso y se me empequeñecen los pulmones a este ritmo.
Está oliendo a falta de sueño, a falta de cariño o a cariño ostensivo, pero falso, a qué coño de otoño.
Está oliendo a terror pánico en la garganta, a solidaridad mal entendida, a miedo a encontrarnos, a miedo a conocernos.
Está oliendo a confusión demasiado organizada, a mala leche, a sensibilidad y frustración, a qué calor.
Está oliendo a 12 horas de trabajo, a necesito 60.000 euros, que venían a ser 10 millones, a ni de coña, a me agobio, a no merece la pena, a cuerdas rotas.
Pero huele (expletivamente, como todo lo acogedor) a ropa blanca y nueva, a pájaros de colores, a soledad tranquilizadora, a proyectos lejanos, a miedo a lo desconocido (que siempre huele dulce), a innecesario, a jara, a estulticia abatida, a mío, a recuperación.

3 comentarios:

Alfie dijo...

La verdad es que el otoño, unos dicen que es muy entrañable, pero este año a mi me está sentando como un tiro en la sien. En cuanto a lo del dinero he estado buscando ofertas interesantes de trabajo y ya tu sabes, lo que he encontrado.

UB dijo...

Pues a todo eso un litro de ambientador. Si hay miseria ¡que no se note!

pepeltenso dijo...

Está oliendo a... bueno, mejor me lo guardo para mi.