jueves, 27 de septiembre de 2007

VELA EN EL ENTIERRO

-¿Y sabe quién es el muerto? -dijo el hombre de traje negro y raya diplomática con sudor en la nuca.

-Pues sí, lo sé -dijo su interlocutor sonriendo con misterio.

El hombre del traje negro resoplaba impaciente. En las películas que su mujer le hacía ver en la tele siempre había entierros lluviosos. Eso de morirse en junio, en plena primavera, era de mal gusto. Se levantó aire y le entró en los ojos polvo de dentro de la fosa que estaba abierta para recibir los restos mortales del finado. Lo que faltaba, polvo de muerto.
-Yo es que no le conocí ¿sabe? Vengo en representación de su empresa, pero nunca nos vimos -se justificó limpiando el polvo marrón de su frente que se estaba convirtiendo en barro gracias al sudor.
-Ya decía yo que no me sonaba su cara -comentó el otro con una enorme sonrisa.
"¿Y este de qué se ríe?" pensaba el hombre de traje negro. Porque al pensar no le llamaba de usted.
-¿Era familiar suyo? -se interesó el hombre del traje negro.
-Se diría que sí -y se le escapó una risita.
El hombre del traje negro no solía ser pasional. Su vida era una perfecta rutina que aseguraba su supervivencia, pero este individuo con el que le había tocado esperar al cortejo le estaba poniendo nervioso.
-Pero, ¿era su hermano?
-Como hermanos.
-¿Su amigo íntimo?
-Intimísimo.
El hombre del traje negro se dio por vencido. Podía quedarse callado sin más, pero su personalidad apocada le obligaba a este tipo de conversaciones absurdas en ascensores, bodas, comidas de empresa y hasta entierros.
-Pues ahora no recuerdo cómo se llamaba. Y eso que me dieron los datos, pero...
-Álvaro García, mucho gusto -dijo el hombre misterioso tendiéndole la mano sin interés.
-¿Eh?... No, no digo el... el... fallecido ¿sabe?
-Sí, sí, el fallecido se llama Álvaro García, soy yo.
El hombre del traje negro se alejó un paso. Los cementerios son nidos de locos, ya lo decía su madre, que vivía junto a uno y no hacía más que ver gente rara y alucinados. El hombre misterioso sonrió con esa amplia mueca y dijo:
-Bueno, todo llega ¿no? No se extrañe de verme tan vivo, no soy una aparición, pero usted espere, que morir hemos de morir todos.
El hombre del traje negro tuvo que decir entre resoplidos:
-Sí, y ha venido a esperar a la muerte aquí, para no coger atasco, ¿no?
-No, no, de esperar nada, yo voy a morir hoy.
-¡Qué clarividencia! -se burló el hombre del traje negro.
-No, mi buen amigo, no soy adivino, soy filósofo, me ocupo de la lógica, para ser exactos.
El hombre del traje negro había escuchado demasiado, pero, por otro lado, no podía irse. La cúpula de la empresa le había dado instrucciones de esperar un cortejo fúnebre en esas señas. Si bien podía marcharse y quitarse al "filósofo" de encima, no era hombre acostumbrado a aventuras ni desobediencias.
-Yo sé muchas cosas -continuó el filósofo -, pero no por la magia, ni por la brujería. La realidad nos da elementos que, gracias a la razón lógica, unimos en nuestra mente para anticiparnos al futuro.
-¿Sí? Pues a ver si me da los números de la lotería.
El filósofo estalló en una carcajada.
-Sabía que me diría algo así. Ya le he dicho que no soy adivino, pero la lógica me dice que si no compra el boleto no le tocará nunca, al igual que me dice que yo moriré hoy y que usted será detenido.
-¿Ah, sí? ¿Eso le dice la lógica? Pues qué bien.
El hombre del traje negro tenía calor, le dolían los pies de estar de pie y se estaba hartando del filósofo que parecía realmente estar muerto ¿cómo es que no sudaba?, ¿cómo es que estaba ahí plantado, feliz, con un clavel en la mano? ¿Por qué le tocaban a él siempre los locos? ¿Y no se le seca la boca de hablar tanto?
-No se haga el desinteresado -sonrió el filósofo-. Yo observo las cosas, observo el calor, observo su traje nuevo que le es incómodo, observo su malestar y me observo a mí y llego a conclusiones. Esto es ya una teoría muy vieja, ¿no la conocía?
"Y encima, pedante", pensó el hombre de traje negro.
-Se cree muy listo, ¿no? Usted no sabe nada de mí -acabó diciendo con enfado.
-No se crea, gracias a la lógica puedo deducir mucho. Puedo deducir, por ejemplo, que no se alimenta bien, ya que está bastante grueso; puedo deducir también que suele cumplir con su obligación aunque ésta sea tan ridícula como venir al entierro de alguien a quien no conoce y, si se me permite apuntarlo, ni siquiera ha muerto.
-Mira -escupió el hombre del traje negro que ya no tenía ningún respeto por el filósofo -, lo que igual no sabes es que me tocan los huevos los listillos.
-Sí, en eso tiene razón, eso no lo hubiera podido deducir gracias a la lógica, pero con un análisis psicológico podríamos haber llegado a esa conclusión. Acumula usted mucha tensión, no hay más que ver la crispación de sus manos y...
Sin más, el hombre del traje negro empujó violentamente al filósofo, con la mala suerte de que este último cayó a la fosa abierta partiéndose la crisma. El hombre del traje negro con raya diplomática se sentó a esperar a la policía. La lógica le decía que todo llega. El corazón, que en otra vida quería ser filósofo.

8 comentarios:

isabel dijo...

ay mi lianta
cuanto escribes ultimamente
me voy a tener q pedir un día libre en el curro pa sentarme y ponerme al día
de este me he leio el principio
y tiene mu wena pinta!
muuuuuuuuuuua
que tal tus estudios?
y gacelus currus?

Violeta dijo...

qué bueno
te superas cada vez más en poesía y en prosa (sembrá;))
;)

Yuya Lou dijo...

Muy bueno Gloria. No dejo de imaginar el careto del hombre del traje negro cuando ve al muerto donde debe. Eres la leche.

pepeltenso dijo...

¡eh! a ver que va a pasar aquí, que yo llevo traje todos los días. A ver si cambiamos un poco los estereotipos porque yo llevo traje (oscuros y claros) y me siento ofendido por alusiones ;)

pepeltenso dijo...

Además esos de "...los cementrerios son nidos de locos..." Eso me ofende más, yo he vivido durante 20añoes en cementerio y de nuevo la alusión, no se, no se...

Edryas dijo...

Mi madre vivió enfrente del de Vallecas mucho tiempo y yo jugaba allí. Por otro lado, no confundamos realidad con ficción, esto es un cuento, no me responsabilizo de las opiniones de los personajes (por si acaso...)

Lo del traje no es un tópico, sino una caracterización, jejeje.

pepeltenso dijo...

aaah, bueno, vale. jajaja, no problemo

pepeltenso dijo...

Por cierto el cementerio en el que yo viví (en el cementerio, no al lado) era el de La Almudena