lunes, 8 de octubre de 2007

Es un día con olor a polvo de biblioteca. La biblioteca que se mudaba de edificio y de barrio, pero seguía oliendo igual, porque los libros eran los mismos (sus más recientes adquisiciones en materia de Lingüística eran obras de Jakobson y en Biología, de Darwin, algo es algo)

Los estúpidos de en frente no paran de hablar en bajo-alto, lo más molesto en una biblioteca, y se cojen de la mano. ¡Cuánta energía desperdiciada! ¿No sabes, Lucio, que tu Lucrecia acabará en brazos de un Hipólito con mejor coche y trabajo estable? Tus pintas de Neng dejarán de gustarle en cuanto entre en la facultad de Enfermería. Sí, ya, y tú te crees lo que te ha dicho de que nada va a cambiar. Pero veo que ella estudia Historia y tú lees el diario Qué. Yo sólo me limito a decir lo que veo, soy la cámara oculta de la sala de estudio. Y lo soy porque no me dejáis estudiar, par de dos. Bien es verdad que, de momento, oh ángeles inocentes, podéis seguir dados de la mano hablando de los planes de este sábado en la bucólica metrópolis col'ladeña. Oh, sí, bella Lucrecia, usa tus cinco rotuladores fosforito para determinar cuáles son las ideas primarias (en amarillo), cuáles las secundarias (en rosa) y cuáles, ya por eliminación, las terciarias (en naranja) Pinta en azul los títulos de los temas y en verde los subtítulos. En realidad, eso es más gasto que estar con tu Lucio. Por cierto, no te rayes con el tema O'Donnell-Narváez, no merece la pena.

Atardece, cielo rojo, el diablo pisa nubes. No estoy de humor y eso me hace estar de humor. Es la terapia de la cámara de seguridad: observa, observa y acabarás riéndote. Calla un poco, la gente dice muchas tonterías que, siendo optimistas, son armoniosas o, siendo pesimistas, un rompe-oídos.

Es un día de aire denso en edificio educativo. El mismo aire de institutos y universidades, aire sin aire, aire marrón, aire de ordenador diez horas encendido.

Los niños leen El zoo lógico una obra bastante más interesante que los apuntes mal escritos, mal redactados y mal puntuados que me han dado en la academia. Lo que no haga uno... Los niños se acercan a las estanterías sin haber leído Qué leer, ni saber nada de Sánchez Dragó o de best-sellers. Ellos cogen lo que les llama la atención: El zoo lógico, ¿Dónde está Wally en Hollywood?, Los tres bandidos... Si les gusta siguen con él, si no, lo dejan, sin remordimientos. Para ellos no hay clásicos, no hay lecturas obligadas. Las aberraciones empiezan con los libros especiales para adolescentes.

Está visto: es un día en que no estoy de humor.

6 comentarios:

amoremachine dijo...

vaya...
si egque hay días
en los que es mejor no darse ni cuenta...

un abrazo para ti
y un cascoporro pa tu jodido lunes...

UB dijo...

"Tus pintas de Neng dejarán de gustarle en cuanto entre en la facultad de Enfermería". Qué cruda eres, jajajajaja.

Víctor Sierra dijo...

¿Que los niños no saben nada de Fernando Sánchez Dragó? ¿¡Pero en qué clase de país vivimos!?

Alf dijo...

Bueno, veo que estás a tope, biblioteca y tooo, que sepas que a mi me echaron de la biblioteca de enfermería por las enormes carcajadas , ya sabes tu la sangre y el sistea renal es de lo más divertido.
¿Y a ti no te han echado todavía? Tan buena niña eres?

Rafa dijo...

Mmmm, me he sentido transportado. He visto a Lucrecia con su estuche lleno de rotus de colores dejándose los apuntes como un circo (lo de que las ideas terciarias se sacan por eliminación me ha hecho gracia).

Y esa inocencia de los niños eligiendo los libros como si Sánchez Dragó no existiera... a mí me parece entrañable.

amoremachine dijo...

http://www.arteenlascalles.blogspot.com/