jueves, 11 de octubre de 2007

LOS MALOS QUE NO ENTRARON.UNOFFICIAL LIST (III)

B.F. SKINNER



Lo peor que le puede pasar a un hombre es vivir desilusionado. Lo peor que le puede pasar al resto del mundo es que su desilusión consista en ser escritor frustrado. El bueno de Burrhus (toma ya nombre) siempre quiso ser escritor, pero los designios de la psicología son intrincados y acabó metido en el conductismo (que es como cualquier otra secta)



Hay bastantes mitos sobre Skinner como aquel que asegura que metío a su propia hija en una Skinner Box (una de esas jaulitas donde, tras accionar una palanca, salía un premio) Yo dudo que esto sea cierto, a pesar de todo.

No voy a hablar sobre las teorías conductistas, que se pueden encontrar en cualquier parte. Sólo me voy a referir a los dos horrores skinnerianos que considero más graves: Walden dos y la CIA.

Skinner toma el título de la obra de Thoreau (que ya es morro, con lo buena gente que era Thoreau), Walden, para contarnos su idea de sociedad feliz, en la que todos los hombres viven para la comunidad y donde la técnica ha elevado el nivel de vida, gracias a la ingeniería social. Las jarritas de té no se caen y los niños cansados de jugar deben esperar para sentarse a la mesa porque sólo así aprenden a autocontrolarse y esto, según Skinner, los hará más felices. A este país de la piruleta llegan nuevos personajes: dos ex-soldados desencantados con la II Guerra Mundial con sus chicas (gracias a las cuales Skinner nos viene a decir que las mujeres son tontas), un narrador en primera persona (se supone que el propio Skinner) y un colega de la universidad donde Skinner daba clases. Este último tiene el papel de interlocutor toca-pelotas que critica todos los avances de mágico mundo walde(dos)riano (el viejo truco de la mayéutica) Y, señores, yo no podía evitar que me cayera mejor que el creador de la bonita sociedad pedante.

Ante esto se puede decir poco: era un mal escritor, su sociedad utópica da un poco de repelús y no soluciona los verdaderos problemas de la existencia humana ya que la ingeniería social sólo se basa en modificar la conducta de los ciudadanos para alcanzar la felicidad, pero ¿realmente nos podemos tragar que en Walden Dos uno es feliz? Por-fa-vor. Además, todo esto contado en un tono rosa con la sonrisa pacífica del líder de Walden dos de fondo y el cielo estrellado. Bej.

Casi tan grave como meternos el bodriaco anterior fueron sus trabajos en la CIA. ¿Qué mejor que un condicionamiento para crear máquinas de guerra? Eso debió pensar el jefazo del momento "Eh, llamad a Skinner, que me han contado que hace maravillas con palomas, ¿qué no podría hacer con nuestros soldados?" Así que Skinner compaginó sus labores de padre amantísimo y escritor basura con las de lava-cerebros. Para modificar su conducta ¿les leería su novela como parte de un refuerzo negativo?

6 comentarios:

UB dijo...

Ya lo entiendo. Todos los de mi ex empresa eran seguidores de su secta. Los hubiera preferido mejor cienciólogos o raelianos, puesto a pedir...

Víctor Sierra dijo...

Pues a mí me mola.

Edryas dijo...

¿Te mola Skinner o el libro? Skinner, realmente, es molón, fíjate qué mirada,je,je,je. Y si te gusta el libro, oye, pos enhorabuena sea.

Víctor Sierra dijo...

Es muy mono. Mírale, así embutido en su traje parece una tortuguita feliz :)

Violeta dijo...

pues a mí me molan sus gafas

mucho

(...y cada loco con su tema ;))


Beso!

Andrés dijo...

Echo de menos una pequeña panorámica sobre esos entrañables poderosos que tanto nos emocionan: Hitler, Stalin, Idi Amin, Videla, Calígula, Cómodo, Ivan IV de Rusia, Torquemada...
Hijos de puta históricos hay a patadas. Entre los ficticios estoy razonablemente de acuerdo, incluso en parte con el 'polémico' oro de Pennywise, aunque pocas cosas dan tanto miedo como los seres de Lovecraft, desde el mítico Cthulhu hasta Azathoth y su mensajero Nyarlathotep 'el caos reptante'.