martes, 27 de noviembre de 2007

COSAS DE LA ALDEA (VI)

GUARDERÍAS DE LA ALDEA

En la aldea se precian de seguir las normas y respetar a los clásicos. Por eso, por "guardería" se entiende "lugar donde se guardan niños".

Al ya muy traumático hecho de salir de tu casa, donde vagueabas todo el día y veías los Picapiedra, aunque no entendieras nada porque no habías sido aleccionado sobre el American way of life, se une el que las guarderías aldeanas sean aparcaderos asistemáticos de niños.

La primera guardería con la que me topé en mi periplo por los guardamuebles de niños de la aldea resultó condicionar mi más íntimo ser. En ella, un piso bajo igual que el mío, pero sin muebles, dos señoras recogían a los niños y los dejaban hacer a su antojo. Se jugaba violentamente al Coche fantástico (icono de moda) donde yo tenía que hacer de malo siempre y eso me jodía. Lamentable que ahora le vea más ventajas a lo de ser el malo, pero entonces, sí, me jodía mucho. Sobre todo, porque los niños aldeanos, de sin par imaginación, me decían "eh, tú, Malo" , así que siempre era el malo Malo (en unos bonitos libros sobre pedagogía y prevención de violencia escolar leo que este tipo de niños, líderes y mandones, tienen problemas sociales de aislamiento en su etapa adulta... ya, vale, very important a mis 3 años)

El segundo antro que pisaron mis huesos es, más que nada, de risa. Nos encontramos en otro piso del mismo estilo que el anterior. un hombre y una mujer controlan a la horda de mocosos, unos 30, desperdigados por todo el piso. Buscar una mínima programación o articulación del día a día es hablar de ciencia-ficción. Unos pintan, otros gritan, otros, simplemente, estamos. A la cabeza de la banda de malotes (compuesta por dos individuos) está Manolín. Su acólito es Luis (que le falta llamarle "usía" a Manolín... otro perfil clave en los estudios de pedagogía) La puerta del salón de la casa se cae y los niños se cuelgan de ella para acelerar el proceso con los lógicos aspavientos del guardador Paco. Tanto es así, que un día le pedimos que nos arregle la puerta de un cochecito de metal y, creyendo él que la puerta rota es la del salón, le da un desmayo y renuncia durante dos minutos a su cargo. El pandemonium infantil no tiene límite. los niños nos encerramos en los armarios empotrados que la casa trae de serie y nos gustan tanto las houdinadas que, un día, nos quedamos encerrados en una habitación sin saber mover el pestillo. El buen Paco tiene que salir de la casa y entrar por la ventana (gracias a los dioses que es un bajo) y abrirnos desde dentro (dejando la nave guarderil, pienso yo ahora, sola y a su suerte)

Al mediodía nos ponen la tele, único mueble de la segunda habitación. Pero yo nunca veo terminar los dibujos porque me voy antes a mi casa. de ahí me viene un desconocimiento casi total de las amigables series Yaki y Nuca y similares (aunque creo que los osos esos son posteriores, quién sabe, lo que está claro es que yo siempre odié a los osos, debo de tener algún post por ahí de eso)

Cuando los guardadores no podían más y justo antes de tirarse a la bebida, bajaban las persianas de la casa y nos decían "a dormir, a dormir" Son las 11 a.m., pero todos necesitamos un piti, así que nos sientan, nos hacen estirar un brazo, ponemos la cabeza en ese brazo y todos callados sin levantar la cabeza esperando a que ocurran dos cosas: a)dormirte; b)que se duerma antes el brazo.

A veces paseábamos por el parque (cuando el parque era un sitio salvaje y yo era tan pequeña como para que me lo pareciera aún más) Pero nos regañaban si cogíamos flores.

Así pues, uno sale de estas guarderías maltratado física y psicológicamente, habiéndose entontecido con la tele, con la figurita de plastilina del alma rota y más autista que cuando entró. Pobres, mis padres.

6 comentarios:

gsus dijo...

a mí
la EGB
me hizo mucho daño

y me dejó
efectos secundarios y un graduado
escolar del cual mi mamá
se siente

orgullosa.

ahora yo también.

bso.

pepeltenso dijo...

a mi me hizo más daño aquella compañera que me quitó la vergüenza y la infancia de un golpe pélvico.
Hermosaella

isabel dijo...

jajajjajajjajajajaajajaja
es q mencantas!
a ver

1. tenías tres años cuando maikelnait????pero si a mi ya me mandaban deberes!!!! oh my dog q vieja q soy
2. la tortura del brazo dormido no tiene perdón de dios: salvajes!
3.ya entiendo por qué me regañas si arranco flores....


mua!

yo en mi guardería me ponía llorar pq qería estar en la clase de mi hermano, lo q mas me gustaba era hacer dibujos, y odiaba los bocadillos de membrillo q me traía mi madre /q mi hermano y yo íbamos tirando disimuladamente a caxitos/

Mondo Gitane dijo...

A mí me hizo muchísimo daño (pero del de verdad) aquel negraca 3 puertas que me pilló con el cuarto y mitad de speed en el tigre del Subhuman's, cerrando la puerta tras él. De la guardería no tengo anésdotas, ninguno de mis viejos curraba.

Alfie dijo...

JAJAJAJAJJAJA, que bueno, me he reido un montón. Ahora comprendo muchas cosas que tenéis en común Monsieur Copépodo y tu, claro todo viene de los pandemonium infantiles de la aldea. Ves, si todo en la vida tiene una explicación lógica.

Rafa dijo...

Entrañable y muy aldeano. Yo era de la metrópolis por aquel tiempo, pero reconozco algunos atavismos.

Por cierto, me estoy leyendo El Jarama, y entre otras cosas también me acuerdo de tu pasión por la Aldea.