lunes, 19 de noviembre de 2007

LA HIPÓTESIS DEL GAVAGAI

El siguiente texto puede ser horroroso o muy interesante. Advertidos quedáis.

/Para los filólogos, para los curiosos, para los lingüistas, para los conejos, para los pedagogos, para los cabezotas, para los loros, para los coches, para Juanro, para mi profe de francés cuando se pone filológico que me pone, para los gavagais/

La hipótesis del Gavagai es bastante sencilla, pero aún así explica de manera eficaz cómo se adquiere (diferente de aprender) una lengua sólo con datos positivos.

Cuando los niños están adquiriendo su lengua (o lenguas) materna les llega información del exterior, de los adultos que hablan a su alrededor. Aún en este siglo XXI mucha gente cree que los niños aprenden a hablar mediante repeticiones. Huelga decir que eso es imposible ya que el lenguaje es, principalmente, creativo y las unidades que un ser humano puede emitir a lo largo de su vida llegan casi al infinito. O lo que es lo mismo, ¿cómo puede decir un niño "tengo ganas de comer caramelos" si nunca antes había oído esa misma oración? Puede haber oído las unidades léxicas sueltas y haberlas unido formando una oración, pero, entonces, estamos hablando de creatividad y no repetición. Otro ejemplo obvio que nos muestra cómo los niños no se limitan a repetir lo que oyen son los errores analógicos. Los niños cometen fallos en los verbos irregulares (yo oyo, en vez de yo oigo, o yo andé, en lugar de yo anduve) Estos fallos se deben a que en su cabeza la teoría gramatical está clara: la primera persona del pretérito perfecto simple de los verbos de la 1ª conjugación se hace con el sufijo -é (hablé, amé, soñé) por tanto, andar, es igual. Los niños (los seres humanos, en realidad) tienen las reglas en la cabeza, en la mente, y actúan por analogía.

Toda esta introducción es sólo para mostrar que podría existir un lenguaje universal porque más que los conceptos, se tiene la capacidad para generar conceptos. Y he aquí el gavagai. Quine fue el que puso este ejemplo: un nativo de una tribu perdida y un explorador pasean por el bosque. De pronto, un conejo salta y cruza el camino por donde ambos hombres caminan. El nativo, en su lengua, grita "¡gavagai!"
De este cuentecillo podemos sacar varias conclusiones. Para Eco, la fábula quería decir que el explorador, desconocedor de la lengua nativa, "solamente puede hacer hipótesis y construirse un manual propio de traducción, que tal vez no sea mejor que otro (lo importante es que presente una coherencia)".

Para el lingüista Uriagereka viene a significar que el explorador interpretará "conejo" porque siempre se tiende a elegir la interpretación más compleja. Al aprender una lengua se tienen datos positivos, es decir, nadie corrige a no ser que te equivoques. Así, si señalas un coche y dices "rueda" nadie te corregirá, y vivirás engañado pensando que el concepto "coche" en realidad se llama rueda. Sin embargo, si interpretamos la palabra coche para el concepto "rueda" al señalarlo y nombrarlo nos corregirán "eso redondo no se llama coche, sino rueda". Afortunadamente, es de esta segunda manera como aprendemos, con datos positivos. Así, si vemos un gavagai pensamos "conejo" y no "piel de conejo", ni "pata de conejo". Y es así, con el bello principio del subcaso (entre otros), como los niños consiguen aprender tanto en tan poco tiempo.

10 comentarios:

Mondo Gitane dijo...

Es Vd. 100% forma y 0% contenido. I luv it.

Rafa dijo...

Así de golpe no entiendo muy bien por qué es tan importante a que la "jerarquía" de la hipótesis gavaigai sea de lo complejo a lo simple ¿no funcionaría igual al revés?

Edryas dijo...

Está demostrado que no funciona al revés, por eso tú has podido aprender a hablar y por eso es importante. Si fuera de lo simple a lo complejo, como se explica, no se podría aprender con datos positivos (que es con lo que se aprende, con los datos que se recogen del ambiente) De ahí el ejemplo del coche: si interpretaras de lo simple a lo complejo al oir "coche" no interpretarías todo el conjunto sino, quizá, el concepto "rueda" o el concepto "puerta"
Por cierto, que esto también vale para el aprendizaje de una segunda lengua. No funciona del todo igual, ya que la 2ª lengua la aprendes, no la adquieres, pero tú que tienes experiencia en esto habrás comprobado que cuando es una película en una lengua que no es la tuy, muchas veces deduces el significado de algunas cosas, y siempre tiendes a considerar el conjunto nunca sus partes. Es una particularidad del cerebro.

Rafa dijo...

Vale, pues sí, es curioso, y a primera vista no resulta obvio.
¿Se lo has contado al Sherpa? ¿Se lo dedicas por algo en especial?

Edryas dijo...

Al Sherpa ya no lo veo. Supongo que alguna noticia tendría él de esto, al igual que la tengo yo. se lo dedico porque... necesita mucho amor,jajaja, todo ser superior como él lo necesita.

Alfie dijo...

Me ha parecido toda una curiosidad. Osea que si quieres perreara un sobrinillo tuyo lo que tienes que decirle es que la camiseta del Real madrid es la del Athetic y viceversa.

UB dijo...

Noam Chomsky se ha enamorado de tiiiii...

Rafa dijo...

Sólo quiere que le agregues al messenger... uuuuhh dubidubidu

josemoya dijo...

El explorador ignora que, en chucoto, gavagai significa "he aquí que, mientras yo estoy caminando distraído, cruza un conejo antes de que yo pueda cazarlo" (esto, en estilo informal; en estilo formal se diría ava-gavagai).

En serio: me encantaban esos ejercicios sobre lenguas inventadas o minoritarias. Y sí, evidentemente, el explorador pensará "conejo" o "animal", nunca "quítate de ahí, hombre, que quiero cazar al conejo y me tapas la vista"

Jane Vicente dijo...

Alfie, si quieres perrear a un sobrinillo lo que tienes que hacer es señalar la camiseta de cualquiera de esos equipos y decir "escudo" o "número" (o el nombre de cualquier otra cosa que lleve una camiseta de fútbol), así el pobre hará la interpretación más general y pensará toda la vida que "escudo" o "número" es 'camiseta'.

En fin, extremadamente interesante, que diría el propio Juanro (el profe que nos hablaba de estas cuestiones).

Por cierto, que el mes pasado en Palma vi a un doble de Chomsky (por la calle, no en el congreso). Debía de ser un doble porque no respondió a nuestros gritos de "¡Noam, Noam!" (eso o que es un sieso).