martes, 13 de noviembre de 2007

Tengo la cara semigirada porque no me creo lo que veo. El tipo que se hace llamar James Bond (que digo yo que, a esas alturas de los 80, era más famoso que el Papa, no creo que pudiera pasar inadvertido... a lo mejor por eso le cambiaban tanto de cara) acaba de volar un puente en Afganistán para que los rusos se caigan así como suelen caerse los malos (con pocos gritos, si estuviéramos hablando del Bond de los 60 los gritos serían agudos) Bond está siendo ayudado por los muyahadines afganos, porque en esta peli aún no eran malos. Aquí los que estorban son los rusos que se comen a los niños con patatas. El caso es que el puente se ha venido abajo y los muyahadines, demostrando sus bajas pasiones, no hacen más que subir y bajar los brazos escopetón incluido y estar muy contentos porque los rusos san matao. Entonces yo hago un cálculo rápido y me llevo una y deduzco que un puente tiene que ser muy caro de hacer y que ahora los afganos se han quedado sin él y el gobierno seguro que no pone otro hasta que esté seguro de que no va a venir otro Jaime Eslabón (o Fianza o Vínculo o como se quiera traducir) con algún gadget de esos de Q a romperles las obras públicas.

Pienso en eso y en cómo pueden soportar el olor de la carne quemada con tanta explosión de coches con bicho dentro.

4 comentarios:

Yuya Lou dijo...

Edryas te dije que no vieras ese tipo de pelis, que luego te da por preguntar cosas que no tienen, ni tendrán respuesta, y tienes que girar la cara y te pones triste. Apaga la tele, pon algo de música a poder ser clásica y déjate llevar.

pepeltenso dijo...

¿MOJIGATO YO? mira, tú no sabes con quién estás hablando

pepeltenso dijo...

que era coña, que no soy un Melendi cualquiera.

Alf dijo...

Eso es lo que tiene ser actor, qeu tiene que aguantar puñetazos varios, carne quemada, latigazos, besitos y polvetes varios, es como en la vida, tiene sus cosas buenas y malas.