viernes, 7 de diciembre de 2007

Una nueva vida siempre es una vida vieja, desconocemos aquello de lo que no tenemos noticia (y me inventaría una gramática donde se pudiera poner "desconocemos de lo que no tenemos noticia" y que sonara bien) Siempre es vida de otro (y esto en latín, como las hagiografías del siglo X-XI) o espejo de tipos (el príncipe, la dama, la casada, el labrador) en donde se miran y, al reflejo, tú lo vas cazando y coges un porcentaje de cada uno, que no siempre es elección, a veces las circunstancias imponen su receta y tu deseado 65% de príncipe se queda en 72% de dama. No podías esperar una imposición agradable, esa sólo se da en algunos casos (aunque una amiga mía -y el miedo siempre de decir "amiga", pero confiemos- diga que sólo existen los "nosedaelcaso") como el caso agradable de que te corten la frase para imponerte otra que se ajusta mejor a la tuya previa. Y eso ocurre pocas veces, aunque claudiquemos la mayoría de las veces por cansancio y digamos "vale, vale, me quedo con tu frase" por dar la razón como a los tontos (cuando el tonto es quien da la razón así, pero las reservas de fuerzas son limitadas y se pierden para siempre, ni se transforman ni nada) Y , cosa importante que formulé el otro día (decir importante no es decir nada o es arriesgarse mucho porque "importante" suele ser para el emisor y no necesariamente para el receptor), descubrí que el trabajo duro, en lugar de fortalecerme, me vuelve más perezosa, porque si he sufrido una ofensa a mi cuerpo o a mí espíritu, éstos se niegan a seguir trabajando. O lo que es lo mismo, esperar demasiado el autobús me impide estudiar por la tarde. El consorcio de transportes y sólo él es responsable de los fracasos escolares (y esto también en latín) Echando fuera responsabilidades y sentimiento de culpa. Porque una nueva vida siempre es una vida vieja (dicen los expertos que para que el texto sea literario habría que incluir una repetición, y hasta tres si el texto es dramático-teatral) y todo lo ajeno, si bien es original para el sujeto, está más que cocinado y digerido.

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