jueves, 26 de abril de 2007

[Quién entenderá lo que necesito? ¿Quién regará mi huerto? ¿Quién seguirá pidiendo piedras y esperando que yo recorra el mundo? ¿Quién me dirá eso de que yo soy cada día, no un día, sino cada día? ¿Quién, de una vez, comprenderá que lo único que yo necesito es intimidad con los humanos? ¿Quién se quedará esta vez para siempre? ¿Quién me dará una bofetada y me dirá "imbécil, aunque no te nombren ellos saben quién eres"? ¿Quién se atreverá a dejar de ser mi conocido para ser mi amigo? ¿A quién le dará igual mi carne amarilla y mis ojos pequeños y mezquinos? ¿Puedo ser optimista y en vez de decir "quién" arriesgarme a "quiénes"?]


¿Qué tengo que hacer para ser vuestra?
Lo he pedido con insultos y con sonrisas.
Lo he pedido a puñaladas con pilum,
con toda la envidia capitolina,
os lo he pedido a todos y cada uno
y todos y cada uno respondisteis de manera diferente
menos, la mayoría, que callasteis.
¿Qué tengo que hacer para ser vuestra?
Ya sé que viva la muerte natural
pero no puedo, no puedo
os necesito porque me necesito
pero más me gustaría que me necesitarais.
Hay babas y mentiras,
la miel en verano se queda salada.
¿Yo tengo mucho que dar?
No lo sé, quizá amargura.
El problema de siempre:
a cuchillo no se ama
y libremente no me quieren.
Me miran, me sonríen
como se sonríe a las nubes.
Pero soy de carne.
No os podéis imaginar lo poco que pido,
pero las apuestas siguen a cero.
Una vez pensé que manchaba demasiado,
luego me di cuenta de que no marco.
Y la conclusión a todo esto
no es nueva:
soy respecto a otros
con mis máscaras de Polifemo
y otros personajes que son tan yo
aunque no lleven mi cara.

martes, 24 de abril de 2007

EN EXACTAMENTE UN MINUTO

mi abuela ronronea cosas a su bisnieta mi padre cocina arroz midiendo el agua contraviniendo la norma inventada en la casa de no medir el agua y cocerlo como los salvajes Mambrú estornuda como es común en las tortugas Flechu la mira con su mirada mezquina de reptil las heces de los peces se disuelven en algo que fue hachedoso del verbo hachedar alguien sale vivo de un vuelo low cost y se santigua por costumbre como los futbolistas al salir al campo cosa que hizo pensar a un belga en Delfos que en España somos muy católicos y quizá no se equivoque pero no cayó en que en España los futbolistas no son españoles mi madre corre despacio hacia el autobús mi ordenador se come un diskette con ejercicios para mis clases con la niña alumna el metro muerde a alguien con sus mandíbulas de puerta como el conejo rosa en París que se pinzaba la mano el muy tonto nosotros tenemos un muñeco cabezón me pregunto cómo harán a las señoras embarazadas ¿embarazarán al conejo rosa mascota del metro de París? mi hermana abre un libro muy gordo un niño del barrio busca algo que quemar ahora que se ha acabado la temporada de petardos y quizá espera que vuelva Tapori ¿que qué es Tapori? primero necesito saber si queréis la versión larga o la corta alguien escribe un poema y lo rompe mi corazón se para un instante alguien aguanta una calumnia y acaba por creersela alguien vende su cuerpo alguien compra una peseta de guisantes Gacelo limpia Gamoondra de rastrojos las almas perdidas se olvidan de mi cumpleaños y yo no me olvido del suyo pero froto mi cerebro y se pasa Gogol compra tumbas en cementerios Zola mata a algún minero Ana Ozores cae de bruces Rubén Darío se arrepiente de haberse puesto ese nombre pues se da cuenta de que en un siglo XXI Ricardo Eliezer Neftalí Reyes Basoalto golpea mucho más fuerte pero le da pena quitarle el nombre a Pablo Neruda que no se arrepiente de nada un transcriptor se pelea con la letra de albalaes yo termino

lunes, 23 de abril de 2007

NO SOMOS VACAS (EL ARTE NOS HARÁ LIBRES)
Hoy he participado en una actividad en un instituto de la aldea. Se nos ha invitado como Movimiento Cuarto Mundo a hablar a los chavales (también llamado alumnado) sobre nuestras actividades. El Cuarto Mundo es definido como la pobreza en el Primer Mundo, pero hay que saber que en el tercer Mundo también existe. El Cuarto Mundo es la violación de los derechos humanos. En primer lugar se les ha preguntado qué es para ellos la pobreza, quiénes son los que la sufren. las respuestas más comunes han sido sobre la falta de recursos y sobre los gitanos y los inmigrantes. Mi compañero en la asociación, Mickäel, ha puesto un ejemplo que creo que es muy gráfico: el derecho a la vivienda, a la comida y a la sanidad no son derechos humanos, son los derechos del ganado. El granjero se ocupa de que a las vacas no les falte eso. Entonces ¿qué diferencia a los seres humanos de los animales? Nuestra respuesta: la cultura, el arte, el saber, el pensar. Desde Cuarto Mundo se proponen actividades culturales y artísticas ¿para qué? Los alumnos, muy utilitarios ellos, nos dicen que para poder encontrar trabajo, para ser más felices. Sí (casi), pero no. La cultura nos hace libres y, sobre todo, dignos. ¿Mataríamos a alguien a quien admiramos? ¿Dejaríamos morir a un gran cantante, a un gran poeta? Entonces ¿por qué dejamos morir a los 45 años (media de esperanza de vida en la calle) a alguien que sabe dibujar, escribir, imaginar?
LA SOCIEDAD NO PERDONA
Me ha sorprendido especialmente la crueldad de ciertas propuestas. Una chica absolutamente concienciada proponía unir a todos los vagabundos y ponerles a barrer calles. "Si no tienen nada, esa puede ser una forma" Yo les he contado la historia de los sacos de dormir. Érase una vez en Francia una ONG que se dedicaba a repartir sacos de dormir para que los sin techo pasaran un invierno menos frío. Pero, me pregunto yo, ¿por qué no se unían para reclamar casas? Parece ser que los pobres han de conformarse. Muchas veces la gente (las personas) que viven en la pobreza han cometido errores en su vida, han fracasado, y la sociedad no perdona esos fracasos. Ese ser humano (con nombres y apellidos, con historia, con sueños, con voz) ha de expiar su culpa (¿qué culpa?) desde lo más bajo de la sociedad no pudiendo pedir más que lo que sobra: sacos de dormir, albergue, limosnas...
ARRIESGARSE
Nuestro mensaje para los chicos ha sido pedirles su participación, pedirles que despierten y abran los ojos, que la pobreza les toca, que no es ajena a su vida, que un mal paso te lleva a ella, que ningún derecho está asegurado. Unirse es crear una red que te puede salvar. Otra chica nos confesaba su miedo: "a mí es que me da miedo acercarme a un mendigo porque me puede hacer algo" Además de explicarle que un mendigo no suele atacar a su cliente, sino que suele ser al revés, le hemos contado cómo el miedo paraliza a pueblos enteros. Esa sí es un arma de destrucción masiva: destruye tus relaciones con los demás y, por tanto, tu dignidad. Hay que arriesgarse a encontrarse con el otro para que deje de ser "el otro". Cuando miras a alguien a los ojos, nada vuelve a ser igual.
Creo que el discurso del Premio Cervantes de este año trataba sobre la pobreza en El Quijote. No sé. Por mi parte, haré lo posible para humanizar a las vacas. Tienen mucho que enseñarnos.

domingo, 22 de abril de 2007

Qu'il est loin mon pays, qu'il est loin

¿Fue en París donde se desenvolvió mi fin de semana francés? ¡No! Toulouse también existe ¡y cómo existe!

De Toulouse sólo conocía las canciones de Nougaro y de Zebda (los que decían que cuando en Toulouse llueve... ¡llueve!, y es verdad, mis botas lo saben, mi chubasquero lo sabe y, sobre todo, mi paraguas lo sabe)
Ahora, nuestro prof de francés (alias "le Sherpa") nos pide que escribamos algo sobre el viaje con el título "Ma découverte" (mi descubrimiento) Así que voy a hacer el ensayo en español.


Me gustaría destacar tres cosas:


-En primer lugar, los edificios. Cuando uno se imagina una iglesia románica piensa en piedra, a no ser que esté muy introducido en este tipo de arte y recuerde que hay otros tipos de arquitectura en ladrillo. No deja de sorprender, sin embargo, una catedral al estilo "móstoles", como decían mis compañeros. Esto es especialmente llamativo cuando el edificio es un palacete renacentista.
Creo que a estas alturas de mi vida lo que busco es lo original, así que me ha satisfecho enormemente.

"L'église Saint-Sernin illumine le soir
Une fleur de corail que le soleil arrose"





-La segunda cosa que me llamó la atención fue la gente. Además de su acento (un dialectólogo nunca deja de buscar las diferencias) que estaba presente hasta en la voz en off que anuncia las paradas de metro, me gustó la familiaridad. Muchos de los habitantes de Toulouse son hijos de emigrados durante la Guerra Civil o tienen familia en España, así que están encantados de oirnos. Era fácil pegar hebra con la gente ("pegar hebra", cómo me gusta hacerlo) Pero la mención especial se la tiene que llevar el chico del "Grill King", a quien no pude preguntar el nombre. Estuvimos en casa de este muchacho libanés dos veces: una cena y una comida, pero no hacíamos más que encontrarnos con él, sobre todo a la hora de la cervecita en el Café Albert (donde trabajaba Marta que, según ella, no era española, sino catalana, no deja de ser interesante) En fin, dos semanas más allí y me hubiera hecho la Grill Queen.
-En tercer lugar, algo que no tiene que ver directamente con la ciudad de Toulouse ni sus alrededores, pero que me llamó la atención. En el hotel (un Ibis) el té era de comercio justo. Eso todavía no lo he visto aquí.
Si queréis ver más imágenes de esos días, pinchad donde siempre: Con cara de loser

viernes, 20 de abril de 2007

HAIKUS DE LA CIUDAD (II)

IV
Me salvo a veces
de la heredada pena
si no hay silencio

V
Si sigo triste
no podré soportar
la primavera

VI
Primitivismo
sin conocer el fuego.

Paz interior

jueves, 19 de abril de 2007

COSAS DE LA ALDEA (III)

MI "AMIGO"

En mi calle hay pocas tiendas, al menos pocas tiendas útiles. La única es la panadería/golosinería/bote-de-esparraguería-que-tengo-un-apuro-y-no-puedo-ir-al-carrefour. Y, señores, es la única en toda la aldea que no está regentada por uno o varios chinos. En cualquier caso, el producto nacional no da ninguna garantía.
El tipo que atiende y que, además, es dueño de sí mismo (aunque me supongo yo que no del local) es muy, muy curioso. Para empezar, en la tienda hay una disciplina castrense que asusta. Como cojas mal la bolsita de caramelos te hacen un consejo de guerra.
Por otro lado, hay una norma no escrita pero bien sabida: si un cliente entra en la tienda y el dependiente está haciendo otra cosa (rellenar la nevera con coca-colas o colocar las barras de pan de Jabardo) no puede atenderte hasta que no haya acabado su tarea por completo (sean 2 o 10.000 coca-colas) Y el señor es metódico, como cabía esperar. Es decir, no coge los botes y los va metiendo con ritmo. No. Coge uno, lo saca de su anilla de plástico, gira la muñeca, busca un hueco donde situarlo, analiza, coloca, rectifica y, sólo entonces, coge el otro bote. Digo yo que debe de haberse cargado ya 2 ó 3 neveras, porque todo el rato eso abierto...
Habla poco. Y el caso es que tiene tertulianos. Pero yo siempre que bajo veo que la gente le habla y él escucha. Es como un confesionario-encurtidos
La mayoría de mi entorno conoce mi afición a este señor, legionario de la patata frita. Y por eso, con gran hilaridad, le llaman mi "amigo"

martes, 17 de abril de 2007

TALIÓN

Me basta
el espacio de mis delitos
para cometerlos.
Hago el mal
todo lo que puedo
y no puedo.
Uñas y dientes
y asolo el horizonte
más allá de su línea de salida.
Conquistada palmo a palmo
por derecho
a veces es una manta,
a veces es una herida.
Hasta que todo se desdibuja
tanto
que las formas se me adhieren
y me persiguen.
Devuélveme el golpe
y déjame ir
aún engancharé mi cadena a ti.
Sácame los ojos:
este Edipo no tiene suficiente.
Devuélveme el golpe
y déjame ir
para volver
con una venganza
más atroz, más enamorada.
Calma:
me basta el espacio de mis delitos
para cometerlos.

jueves, 12 de abril de 2007

Como esta noche dormiré en Francia y estaré ausente un tiempito (corto, corto) os dejo unas cuantas fotos en Con cara de loser para que entretengáis la espera. Hasta la vuelta.

miércoles, 11 de abril de 2007

IMAGINEMOS

Imaginemos que estoy parada en mi portal. Imaginemos que hace frío y que acabo de cortarme el pelo. Imaginemos que me duele la cabeza porque la estúpida de la peluquera se ha atrevido a frotarme las sienes, territorio prohibido para la mayoría de los que me rodean. Imaginemos que, para pasar el rato, me pongo a contar Suzukis. Pero, no hace falta imaginar, esto tiene dos problemas: mi calle es poco concurrida (al menos hasta que Pryconsa -con 85% de las acciones del infierno- termine la urbanización de al lado) y, además, yo no sé diferenciar marcas de coche. Esta es una de esas cosas que se le da bien a Gacelo, saber que un Ford es un Ford desde 100 metros. Me alucina. Como cuando va y le pinta los ojos a una figura de 2 centímetros ¡! Más chulo que un ocho.
Yo soy más imaginativa que inteligente. Por eso de pequeña no entendía lo de la O con un canuto. Yo pensaba que el canuto había de mojarse en tinta y, a modo de aerógrafo, hacer la O. Dificilísimo. Como los pies del gato. Nada más fácil que encontrarle tres ¿pies? al gato. Pero, claro, tardé mucho en saber que tenía sólo 2. O las Fallas: yo creía que en Valencia había terremotos cada año.El aprendizaje salvaje es así, como el pelo o las uñas que no se cortan.
Pero sigamos imaginando. Imaginemos que el cartero viene a mi casa, con su carrito de la compra amarillo y la cornetilla azul dibujada (tardé 15 años en darme cuenta que el símbolo de Correos era la corneta con que se hacían oir los carteros... mare, mare) (y me pongo a pensar que cuando tardas llegas tarde, y que si estuviera aún en Caracciolos correría a coger el Corominas, como cuando mi hermana me preguntó de dónde venía la palabra "cerveza") Imaginemos que el cartero llama a mi piso (no muy alto, ya que en la aldea no se puede construir torres que tapen el sol) pero nadie le contesta porque yo estoy abajo. Imaginemos que, por una vez, no me da por hacer símiles ni crear imágenes sobre mi vida y las cartas. Imaginemos que, por una vez, me da igual (me la fly del todo) que el cartero llame a mi casa con un paquete certificado (estamos imaginando, todo es posible) (claro que, puestos a imaginar, yo podía llevar contados cuatrocientos cincuenta y dos Suzukis)
Imaginemos que, como dice Carlos Sobera, o sus guionistas, Maria Antonieta fue la mujer de Luis XIV en vez de la de Luis XVI (como efectivamente fue) y que Agripa fue emperador, aunque sólo fuera mano derecha de Augusto (o izquierda, es sabido que los soldados romanos eran ambidiestros) Imaginemos que los programas pseudoculturales extienden sus mentiras y todo se confunde. Al final ¿qué importa quién construyera el teatro de Mérida?

martes, 10 de abril de 2007

NON PLUS GLORIA

Me impresionan las mujeres desnudas.
Quizá porque no soy una de ellas.
Me impresionan
pero no como a un hombre
ni como a mí los hombres.
Su cuerpo sin aristas
y su blancura
me deslumbran,
sus manos tan pequeñas
que no molestan al hablar.
Gordas y flacas,
feas y guapas,
femeninas hasta el meñique del pie.
Me desvisto
para jugar con ellas
pero nunca me desnudo del todo
por más ropa que me quite
y mis manos, demasiado grandes,
y mis cuádriceps y mis biceps.
Ellas son
todo lo que yo nunca seré.
A los pocos que me escuchan
les he contado
que no entiendo a las mujeres
y ellos, hombres al fin y al cabo,
se ríen
porque soy muy ingeniosa y ocurrente.
Parece que sólo yo entiendo
que esto es un drama.

domingo, 8 de abril de 2007

CONVERSACIONES EN LA TERRAZA (IX)

-Matt...
-¿Peter?
-Sí, soy yo.
-¿Y bien?
-Probaba la función fática del lenguaje.
-¿Con qué fin?
-Con el fin de la función fática.
-Ah, bien, de acuerdo.
-Pero, ahora que lo pienso, quisiera contarte algo.
-Me parece bien, Peter.
-Por otro lado, estoy pensando que nuestras introducciones a la conversación resultan, quizá, en demasía largas. ¿No lo crees tú así?
-¡No, por cierto!
-Entonces y, fiándome de tu criterio, mi querido Matt, comenzaré con el hecho que quería narrarte.
-Reitero mi placer en escucharte.
-El otro día vi una película.
-¿Qué día?
-El otro, el que no fue ni hoy, ni ayer, ni anteayer.
-¿El día antes de anteayer?
-No, tampoco, el otro día.
-¿Y de qué trataba la película?
-Bien, Matt, te lo diré, no sin antes mostrar mi asombro ante tu pronta rendición para saber qué día fue el otro día.
-Eso me ha quedado claro, Peter: fue el otro día.
-Pues bien, aclarado eso, continúo. La película era de terror, o quizá de horror.
-¿Te asustaste?
-No, me dio un tremendo dolor de cabeza.
-Eso es porque no estás acostumbrado a los trabajos intelectuales.
-Cierto, Matt, en el metro no nos dejan pensar de forma intelectual. Apenas nos dejan pensar de ninguna forma.
-Pero, explícame, ¿por qué la película era tan propicia a los dolores de cabeza?
-No era la película propicia, sino yo.
-Ahí me has pillado, Peter.
-La cuestión es que la película trataba sobre un ser que no era nacido, ni parido, pero vivía, sin estar vivo.
-¿Un zombie, tal vez?
-Oh, no, no, mi querido Matt. Un zombie es un muerto que vive. esto era más bien un vivo que moría, pero sin morir.
-Y no era parido de mujer...
-Amazing, Matt, ¡nacía de un huevo!
-Tal vez un extraterrestre.
-No, porque no estaba muerto, pero vivía, sin estar vivo.
-¿No estaba muerto? ¿Estaba tomando cañas?
-What?
-Digo que si no sería la semilla del diablo.
-Oh... Podría ser. Recuerdo otro film parecido en el que un hombre fuerte tenía que matar a una cosa no nacida antes de que viviera porque era la semilla del diablo.
-Sí, vamos, un aborto del diablo.
-Pero en esta que vi el otro día no era exactamente eso, Matt. Estoy muy confuso y me vuelve a doler la cabeza.
-Creo que deberíamos releer los textos socráticos. En ellos siempre encontramos respuesta a estos temas.
-Pero la metafísica es aristotélica y nada más metafísico que una cosa vivida, pero no parida y ni muerta, ni viva.
-Pero, Peter, ¿crees que en Hollywood leyeron a Aristóteles?
-No me cabe duda. No hay más que ver algunos de sus títulos recientes.
-... ¿qué cosa es muerta antes de ser parida y, sin haber vivido, muere?
-¿No será, Matt, la rosa de Alejandría?

jueves, 5 de abril de 2007

EL POEMILLA

Pues para refrescarle la memoria a Isabel, o acabar de embadurnársela, escribo el poemilla aquel que improvisé sentada en una sillita baja. No es que sea muy bueno, ya que se trata de un poema circunstancial, es decir, atado a una situación concreta (al más puro estilo Campoamor) Una situación que no voy a contar, que si no pierde la gracia. Pero bueno, olvidemos por un día la poética, la labor limae y demás inventos del demonio de los poetas y regalémonos bromas en verso. Habría que añadir que la Peque sí es una femme fatale, pero tan natural... que no lo parece. De hecho, el nudo del poema es ese.
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Redondeas los labios
para fumarte su mirada
y el picante humo juega con tu ojo.
Te lo frotas, nada delicada
rompiendo el grupo escultórico
de su vaso y de tu boca.
No eres una femme fatale
¿y a quién le importa?

lunes, 2 de abril de 2007

CADENCIA DE PENSAMIENTOS MIENTRAS SE CONSTRUYE ALGO

Hago una pulsera con hilos para Gacelo. No es una pulsera muy artística ni muy bien hecha. En el colegio nunca ganaba los concursos de manualidades porque ni siquiera dejaban que me presentara (sic) (ahora, además, pienso que si hubiera puesto ese me delante de dejaban hubiera podido poner una subordinada de infinitivo... Es duro ser mi cerebro) Mientras la hago, se me vienen muchas ideas a la cabeza, en el doble plano de pensamiento que permite pensar muchas cosas a la vez.
Miro mis plantas y eso me recuerdo que tenía una cita con ellas para una lluvia tropical para que las puntas de las hojas dejaran de secarse (un clásico problema de raíces y puntas) Aún no hemos decidido el día y la hora. Pero ha de ser cuanto antes.
Esperad, que se me escapan los hilos de la pulsera. Eso me pasaba con las bufandas... ah, cuando yo hacía bufandas. He dejado de hacerlas por superstición, y mira que no soy supersticiosa (no, no voy a decir la típica frase de "eso trae mala suerte"... tenemos que inventarnos dichos nuevos, decididamente) He acabado mal con casi todos a los que hice una bufanda (y ahora, quien lea esto y tenga una bufanda mía pensará "¿seré yo, maestro, seré yo?") Aunque dudo que la combinación bufanda-persona con la que se acaba mal-lector de blog se dé hoy aquí. Pero me gustaba hacer bufandas. Los viajes a El gato negro, la elección de colores, siempre de 25€ ("voy cruzando el río, sabes que te quiero, no hay mucho dinero, lo he pasado mal") menos con aquella lana naranja que se me encaprichó, que era de 30€ el kilo. Siempre compraba de 100 gramos en 100 gramos. Siempre las hacía en punto inglés, el que queda elástico. Una vez hice una bufanda viendo la versión antigua de Mujercitas ¿cabe algo más... hogareño? Pero me gustaba hacer bufandas, el tacto de la lana y la rapidez que cogían mis dedos y desfacer los entuertos cuando los hilos se me escapaban. Como la pulsera que le hago ahora a Gacelo.
Ay, Gacelo, mi Gacelo. Qué gran desconocido eres, a veces incuso para mí. Gacelo, que sigue poniendo como excusa para no comer pimientos el documental de los sentidos que ponen en Telemadrid cada 6 meses. "El pimiento sabe amargo, si no me gusta es porque mi cerebro se está defendiendo de un posible envenenamiento" Por eso el cianuro tampoco nos gusta.
Gacelo, que dice que está delgado porque una vez hace 5 años se puso muy enfermo y perdió mucho peso. Pero no se acuerda que en el verano de 2006 estaba hecho un really man en las playas de Mallorca.
Gacelo, incapaz de mandar a su jefe a la mierda, hasta que le manda, en bajito y reconcentrado con mucha más mala leche que cuatro gritos bien pegados.
Gacelo, el único a quien he escrito poemas sin estar enfadada con él. Bueno, no cuenta el poema que le escribí a Isabel, la peque, en plena jam session y mientras Paco Sevilla leía lo suyo. Ahí no estaba enfadada, claro.
El Gacelo poeta a quien tiembla la voz de emoción cuando lee, porque lo que escribe no es por arte, sino por carne y músculo y estómago.
Un nudo y acabo la pulsera. Ya sabes que cuando se te rompa te hago otra, encanto. We are the 2 legs in a bench.

domingo, 1 de abril de 2007

SUERTE, PICHÓN (poema narrativo)

[Esta es una fabulilla especialmente dedicada a los niños adultos y a los adultos niños]


Pichón vuela alto

pero sin alas.

Es tan joven...

Todo ojos, el pico
todo palabras.

Pichón se traga el mundo,

cambia a los hombres
o lo pretende,

pero tiene que salir

de sus cuatro paredes.

Un día conoce al viento

y juegan

y Pichón se destroza

por dentro y por fuera.

El viento lo deleita

y lo arrastra,

lo estampa contra el suelo,

lo besa.


Con el viento Pichón aprende

que las verdades a veces son mentiras,

que las mentiras nunca verdades,

que arriba

no siempre es lo contrario de abajo,
que las caras de un dodecaedro
varían entre trece y equis.







Descubre también que el viento
a veces es brisa tímida
y que llora si no tiene a nadie
y se huracana
si se le escucha demasiado.





Pero Pichón está cansado

del maltrato, de las crisis,

ha madurado

se ha hecho cóndor

y, ya se sabe,

el cóndor pasa,

menos palabras en el pico,

menos ojos, menos ideas

y un ciclón bajo sus plumas.




Pichón recorta su ombligo

y alza el vuelo

esquivando corrientes.

Medio cerebro fuera para olvidar:

ahora se busca a sí mismo.





El viento no te vigila
tan de cerca
pero querrá saber cuanto le digas
desde este día en mil años.

Suerte, Pichón, en la vida.