miércoles, 6 de febrero de 2008

no es primavera
en cada corazón
al mismo tiempo



En el parque Antonio Machado hay diseminados pequeños grupos de cinco a seis ancianos. Lo curioso del parque es que está situado entre dos localidades. Así, el grupo de ancianos A tiene que gritar tanto para hacerse oir al B porque, claro, están en otro pueblo. Aunque la distancia real sea un metro. Junto al parque se sitúa la típica plaza que no es un parque, mas lo parece, pues tiene un árbol plantado en una maceta y dos bancos. Y es típica porque en cada ciudad puede encontrarse uno con ella. Entonces se dice "¡anda! el típico parque que no es un parque sino una plaza con árboles, signo de nuestros tiempos y emblema de urbanismo alicatado" En esta parcela, de espaldas al parque, están los adolescentes acurrucados en un banco. Son las dos de la tarde y me pregunto si ya han comido o si irán ahora. Esto es España: irán ahora. Me tengo que quitar el abrigo, pero no puedo ponerlo encima de mi bolsa, ya pesa demasiado con la bufanda y los guantes que metí este mediodía. Me engorra el calor de media tarde y me hace feliz a la vez. El entretiempo (que es una palabra que no dice nada) tiene estos quehaceres. Los estudiantes extranjeros lucirán ya sus sandalias. Camino entre las obras, las futuras casas, quizá hogares con el tiempo (y con suerte, que es otra palabra que no dice nada por más que tú la llames "bsssss" como a los gatos). Los barrios nuevos... qué inquietantes en su inmaculada concepción. Hasta que no hay dos panaderías y las paredes están llenas de inscripciones (cojan aire para leer esto, que va sin comas) en las que el compañero de clase de la chica que vive en el número 5 se queja de su actitud esquiva llamándola "gorda" o la mejor amiga de esta misma chica (mala amiga) se enfada y se muere de envidia y escribe debajo del "gorda" su "zorra"... a mí me parece que no hay barrio, ni hay calor, ni hay nada. Y huele a abono, laedo y mierda primaveral, vida excremento y quien diga que no se alimenta de ello no sabe lo que dice (o no come) Ni una nube en el horizonte por encima del hospital inhóspito que inauguran y no abren. Una no puede hacer un texto descriptivo denotativo tranquila y felizmente sin toparse con estas rémoras argumentativas: me cago en los políticos que me hacen opinar y salir de mi torre de marfil. Ni una nube, digo, calor y frío a la vez, mucho mejor que el verano. Un cosquilleo me sube por la nariz y cierro los ojos para no llorar delante de los albañiles, que se merecen eso y mucho más, pero bah, una es muy discreta. Suspiro hasta que me suenan las costillas: gracias a los dioses, física y espiritualmente, hemos sobrevivido a otro invierno (aunque no se sepa exactamente cuándo acaba)

4 comentarios:

UB dijo...

Mierda primaveral, jajajaja.

Yuya Lou dijo...

Ya te diré yo lo de la mierda primaveral cuando empiece a moquear, llorar y no respirar.

A.V.G. dijo...

llevas razón Edryas.
Nos leemos.

isabel dijo...

"me cago en los políticos que me hacen opinar y salir de mi torre de marfil"


pero lo de los albañiles ya ha sido...claro


mua