miércoles, 27 de febrero de 2008

OBSIDIANA Y POLVO

Me gustan los hombres de talle alto
bastante más allá de su estatura,
con algo de sabiduría oculta en su silencio.
Esos que no clavan las pupilas,
que sonríen si quieren,
que obedecen sólo porque saben que pueden hacerlo.
Hombres que arrastran los pies
con melancolía y ternura en las suelas,
hombres de obsidiana y polvo,
que resisten huracanes y mueren de un soplido.
Fijan sus ojos con sorpresa, pero es difícil conocerlos:
se camuflan entre los hombres-pájaro
con la cara pintada de azogue.

8 comentarios:

silvi orión dijo...

muy bueno glo, jaja, me he reído con lo de ke obedecen porque pueden hacerlo,
yo normalmente no puedo
y además es porke no me entero sikiera de ke se me está ordenando algo
jate lo lejos ke estoy,
te veo tonight?

(el último de dani, el pseudo-haiku
es como de pueblo a ke sí?
jajaja
pero no le digas ke te lo he dicho)

pepeltenso dijo...

tipos con cara de piedra ¿a lo Steve McQueen?

A.V.G. dijo...

Ahí está el brillo mercurio del azogue predicho.

Saludos. BEsos y abrazos. Nos leemos.

Sabiduria "oculta en su silencio" me ha gustado... Siempre si no vas a mejorar lo dicho es mejor callar.

amoremachine dijo...

milhombres

One street beyond dijo...

\o/

isabel dijo...

mucho
el final

tela
mua!

UB dijo...

¡Esto se lo podía haber escrito la Bohe perfectamente!

¡Hermanaaaaaaaaaaaaaa!

tayler durden dijo...

tendré que probar esas hamburguesas del sitio que dices, mis favoritas de moemnto, no por espectacuylares sino por la perfeccion de su simpleza (lechuga, tomate, cebolla queso y carne no más, tamaño peque a 2,30) son las del lozano, siempre me como dos con un calimotxo fresquito.

por cierto, esos hombres, claro, que tratan de llevar la dignidad intacta en un mundo que vive a base de ofertas
y demandas.