martes, 29 de julio de 2008

[Consejos de uso: siempre que sea posible, acompañar la lectura del poema con la canción Respect, de Aretha Franklyn]



Sería largo de explicar
(prolijo, diría el escritor comerciante de dramas
golpeador de almohadas y tumbas en la noche)
el porqué no quiero dirigirte la palabra.
No es por dignidad que me contenga
cada vez que quiero lanzar mi dedo índice desde lo alto al intro.
Ni siento orgullo cuando me repito que eso no debe suceder, no debe, no debe suceder.
Me reprimo porque si empiezo a tirarte jarrones y sillas,
artillería doméstica y a mano,
acabaré lanzándote mis entrañas,
igual de doméstico, igual de a mano,
pero ni mereces tanto,
ni tengo tiempo.

Ya dije: prolijo.

5 comentarios:

U.B dijo...

Con estilo siempre.
Mi abuela dice a menudo que te sientes en la puerta de tu casa y verás pasar el cadáver de tu enemigo.
Pero yo soy más de venganza calculada.

Andrés dijo...

Echo de menos algún "os daré por el culo y por la boca, mamón de Aurelio y Furio maricón"... Ups, por un momento había olvidado que eres una señorita ;)

isabel dijo...

eres una señorita?
oyetiatiatiaesacanción!
el prox dia q vengas q la ponga la martius y la gritamos


lanzar las entrañas a alguien...eso sí es TREMENDUS


tebeso, cara de queso

Anónimo dijo...

Ójala no fuera yo lanzando entrañas, pero a veces se me escapan.., y lo peor es recogerlas y volver a colocarlas en su sitio.
Me encantaría poder lanzar a cambio palabras como estas.

Me gusta, y también la música de fondo...

María

Mondo Gitane dijo...

"Franklyn"????? jajaja, joíos críos...