martes, 12 de agosto de 2008

EL CASO

Soy un caso:
mirando fotos de tu cara recuerdo
cómo tus manos mariposa son dedos
peliagudos, caricia obtusamplia a manos llenas.

Somos un caso:
en todas las fotografías, en todas
te quiero tener como me tienes cogida
para que no me caiga por la borda y me desbordo
si no miras al objetivo y te atrapo qué sé yo
guardando un euro en tu cartera abrochándote un zapato.

Has estado provocando la sonrisa todo el tiempo
lágrimas aparte.
Pero mírate, mírate,
¿tú has visto más belleza por centímetro fotografiado?
Nadie, creeme, nadie, ha visto lo que yo he visto en tus movimientos
siempre de jazz y bondad torrenciada.
Esos ojos concentrados y alfileres que acarician,
escuadra de dios entre la mandíbula y el cuello.
Para volverse loca de un mordisco,
para morir de pronto en una risa tuya.

Esto es un caso.
¿O acaso crees que sucede todos los días?

2 comentarios:

U.B dijo...

Estás pillada como una verdadera perra, qué envidia. El poema mola porque es pan Bimbo sin ser ñoño.

Es genial que sigas ahí fabulando cosas en Gales. Cuando vuelvas, avisa, que hasta septiembre tengo horario de persona con vida.

Muacas. Tráeme un plato de loza hortera con la foto de Lady Di.

Andrés dijo...

Sí, yo estoy convencido de que sucede todos los días. ¿A una sola persona?... a veces no pasa nunca.