martes, 26 de agosto de 2008

Tengo la sensación
de que todo se paga.
No se trata del rayo vengador
de un dios al que no le importas,
tampoco es un supersticioso trato
donde compras salud ayudando a cruzar a un ciego,
sucede de forma más tangible,
in praesentia o in absentia tuya,
en conciencia propia o colectiva.
Pero no tengas duda:
si deseas el mal, el mal regresa
a cobrarte la factura del traje
que le has cortado a un equis,
y es, como todos los modistos, persistente.
Y si haces el bien éste te invita
a la calma de dormir sin sueños.
Más que de la transacción intercambio yo doy-me devuelven
tengo la sensación
de las consecuencias de todo acto.
Me siento a esperarlas.

4 comentarios:

U.B dijo...

Entonces dejaré de ayudar a cruzar a los ciegos.

Violeta dijo...

todo esto es cierto

y el final muy bueno

beso!

Andrés dijo...

Otra que ha descubierto el karma! En el fondo incluso es más sencillo: aun en su ingenuidad, el planteamiento de 'Cadena de favores' es rigurosamente válido.

Maga dijo...

eres la segunda persona que me dice hoy que está deseando que se acabe el verano...

yo no lo sé.
a ratos, aunque a mí me encanta el verano. pero también creo que me lleva siempre al mismo punto, como si el resto del año no hubiera servido para nada.

la vuelta (o la ida) al cole está aquí mismo, don't worry! ;-)