miércoles, 8 de octubre de 2008

CONVERSACIONES EN LA TERRAZA (XIV)

-¿Sabes, Peter?

-Evidentemente, no, no sé.

-Pues hagamos que la evidencia desaparezca y que sepas, al fin.

-Sin estar de acuerdo del todo, no rechazaré tu sugerencia.

-Bien me parece.

-Me parece bien.

-Así, pues Peter, lo que no sabes es que nunca hemos hablado de mujeres.

-Ni siquiera sabía que podíamos.

-Creo que en algún libro de Sócrates él mismo afirma esta posibilidad.

-¿En qué libro de Sócrates, Matt? Jamás escribió ningún libro. Ya sabes que él no confiaba...

-Peter, no te pongas pedante, que no te va.

-Lo sé, Matt, lo sé... Pero por una vez me gustaba la sensación de saber algo.

-Cada cual en su sitio y el villano en su rincón, Peter. En fin, amigo estimado, el caso es que estoy enamorado.

-Ni en un millón de conversaciones en la terraza hubiera imaginado esto, Matt.

-Ya, Peter moteado de las nieves... Algo está cambiando.

-¿Y cómo se llama el ser donde depositas tu amor?

-No lo sé. No me lo ha dicho.

-Oh, ya veo, se trata de un amor platónico.

-¿Pero no seguíamos a Sócrates?

-A mí no me mires, Matt, yo soy el ignorante.

-Yo no sé nada del amor, Peter, sólo puedo decirte que ella, mi amada, no me ha dicho su nombre.

-¿Pero acaso os conocéis en persona o ella es de material de sueño?

-Pero ¡cómo! ¡claro que es real! Lo que pasa es que es muda.

-Oh, ahora todo encaja. ¿Y cómo conseguís comunicaros?

-Lo sobrellevamos como podemos. Pero es todo muy confuso. A veces ella me enseña un puño y no sé si es que quiere pegarme o es que me dice la letra A.

-Muy triste esto, Matt. Porque no se puede confundir un puñetazo con una A. Perderás oportunidades de que te zurre con esa ignorancia.

-Lo sé, lo sé. Pero la amo tanto...

-Pero si no sabes su nombre ¿cómo haces para dirigirte a ella?

-Le tiro del bajo de la falda. Así ella sabe que la estoy llamando.

-¿Y si está lejos?

-¿Y para qué querría, piensa un poco Peter, llamarla si está lejos?

-Para que venga hacia ti, supongo.

-Si está lejos no tiene que venir, si está lejos lo que tiene que hacer es alejarse más y ser libre.

-Qué bonito hablas, Matt.

-En todo caso, carísimo Peter, no le veo futuro a nuestro amor.

-No me digas eso, que soy muy sensible.

-Ya sabes que el amor es una urna de cristal. Pero no como las urnas de las elecciones, no por cierto, así no. Mucho más frágil.

-¿Más frágil que las elecciones? Qué terrible es el amor.

-Pero no muevas la cabeza apesadumbrado, Peter. Ella es demasiado buena para mí.
-Seguramente, Matt. Tendrías que buscarte una mujer sorda. Seríais muy felices.

6 comentarios:

Andrés dijo...

Aunque suene a paradoja, hoy sólo escribo para decir que no se me ocurre nada que añadir. Tocado y hundido. Ovación cerrada para usted, maestra Gloria.

U.B dijo...

Son tan, tan, tan británicos que cualquier día empiezan una frase con "no, por cierto".

¿Cuándo dices que salen del armario?

(Me uno a la ovación).

Ciudad Somnolienta dijo...

solo digo un largo "tssssssssss" muy bueno....de esos "tsss" que te dejan pensando e inmediatamente despues del texto te lanzas hacia atras para apoyarte en algo (el respaldo de la silla lo mas probable) y regresar a tierra...

en efecto con eso de los britanicos...pero esos britanicos son bastante interesantes por lo mismo...muy pragmaticos los tipos...(dicen que el punk salio de ese pais)...

saludos

Txus

glor d'or dijo...

lo mejor es apoyarse en las otras Conversaciones en la Terraza... yo tengo que hacerlo a menudo, ya que aún no me explico ciertas cosas de su comportamietno.

Marta Noviembre dijo...

Jajajajaaaaaaaa! I agree with Bohe, they're soy britishly posh, aren't they?

A.V.G. dijo...

como siempre geniales.
Besos y abrazos.
Ayer anduve por el buko, de regreso. Fui con Érika para que lo conociera.

Besos y abrazos.