domingo, 28 de diciembre de 2008

LA INQUIETUD DE LAS ADELFAS

El dos soy yo y mi sombra.
Volvemos a encontrarnos amigas adelfas,
favoritas de los poetas
por encima del nenúfar.
Todavía queda esperanza en el mundo,
aún triunfa lo áspero y el veneno,
el número siete, la muerte,
lo que ya no puede cambiarse y por eso
el amor también.
Los siete gritos que dan
todas las mujeres heridas por dentro,
la tragedia estática, inmóvil,
la inquietud de las adelfas,
lija arsénica.
Sí es verdad que los cipreses creen en Dios,
pero de forma intermitente:
mira cómo se enciende y se apaga su confianza.

1 comentario:

gsus dijo...

creo que casi que ya te puedo llamar vecina,

feliz año este que viene.

bsos
os echo de menos.