miércoles, 24 de diciembre de 2008

Mis amantes parecían
tumbados en la cama púas de peine.
Y a veces se reían
conmigo esperando la mañana,
oyendo cómo mis tortugas se caían,
haciendo ruido, de cabeza por su rampa.
Y acariciaban mi hombro.
Todo igual a ti.
Pero ellos, sorpresa y risa floja,
no me hablaban.
Qué placer en tus brazos,
tus labios directamente
al punto g de mi tímpano,
grandísimo
amor mío.

2 comentarios:

isabel dijo...

porque las palabras

Violeta dijo...

joder
peazo poemo de amor
increíble

voy a tener que hacerle una mención en mi blog
;)

feliz navidad, Gloria
un besote