martes, 29 de julio de 2008

[Consejos de uso: siempre que sea posible, acompañar la lectura del poema con la canción Respect, de Aretha Franklyn]



Sería largo de explicar
(prolijo, diría el escritor comerciante de dramas
golpeador de almohadas y tumbas en la noche)
el porqué no quiero dirigirte la palabra.
No es por dignidad que me contenga
cada vez que quiero lanzar mi dedo índice desde lo alto al intro.
Ni siento orgullo cuando me repito que eso no debe suceder, no debe, no debe suceder.
Me reprimo porque si empiezo a tirarte jarrones y sillas,
artillería doméstica y a mano,
acabaré lanzándote mis entrañas,
igual de doméstico, igual de a mano,
pero ni mereces tanto,
ni tengo tiempo.

Ya dije: prolijo.

miércoles, 23 de julio de 2008

ALELUYAS

El ser humano, el hombre (y la hombra) no deja de ser un animal y, lo que es más, parte activa de los ecosistemas. Es decir, por muchas estupideces que hagamos y por muchos embolaos y jardines en los que nos metamos porque somos hombrinos torpes y sin garras ni pelo ni velocidad, no dejamos de actuar como actúan todos los seres vivos: un mínimo esfuerzo buscando la máxima recompensa.

La felicidad es sólo esta división (perdonen mi gusto a la matemática, siempre lo he tenido y en este último mes se me ha activado): beneficio/gasto= nivel de felicidad.

Los problemas empiezan cuando no somos capaces de medir el grado de gasto. Andar diez kilómetros es un gasto que no da beneficios para algunas personas. Hacer un examen de seis horas y media y no conseguir nada, también.

¿Nada?

En fin, luces entre sombras de la clara oscuridad. Nunca he creído en el grafitti "No hay futuro".


Imagen: Cerebro Hueco

lunes, 21 de julio de 2008

Y ver que un mínimo gesto de cejas o una sonrisa escuálida de lado es para algunos un acercamiento mayor a ningún otro. Porque nadie dejó dicho el cómo, el cuánto ni el grado.
Ver, en definitiva, que tu enemigo también es una persona y que, pudiendo parecer retorcido y manipulador, quizá sólo está intentando pagar su culpa con preguntas convencionales.

jueves, 17 de julio de 2008

PRIMAVERA EN ALCALÁ

Pasé cinco años yendo a Alcalá de octubre a junio, de ocho a tres (en el peor de los casos). Allí pasaron y no pasaron muchas cosas. Este poema es para esos con los que compartí cinco primaveras en Alcalá mientras nos hacíamos mayores... se supone.
(Escrito en un tren en mayo de 2008)

Sonrosada y vergonzosa, en Alcalá,
la primavera nos cogió leyendo latines
y confundimos las felicidad de entenderlos
con el entusiasmo de ser jóvenes y amigos.
Desde el primer momento la luz parecía verde y musculosa.
Parecía.
El paréntesis de cierre no se veía límite,
se alargaba nuestra estancia en el inocente.
Cúpulas que no servían para nada
junto a paredes blancas cableadas.
Incoherencias con las que hacía mi historia,
¿no estaba lleno de personalidad
ese caserón, Pérez u Ozores los dueños?
Y el semáforo en rojo por favor
que nos dé tiempo a jugar un poco.
Pero eran inventos míos
con mis reglas y mis premios y mis pérdidas.
No jugaban todos, ahora lo veo.

Nadie escribía poesía,
qué extraño.

Y siempre era primavera en Alcalá. Llegó,
llegó
ese instante comprometido, par y último,
primavera en un río ominoso y tímido,
yo jugaba a ninfas bien armadas,
daba un aire de boxeador de las hadas.
Y te reías. Con la cintura.
Entiendo que prefirieras mis carreras
a un pulmón contaminado de delicias.
Espejismo. Una jarra se vacía.

Gris y estúpida, en Alcalá,
la primavera nos cogió leyendo gramática
y confundimos la felicidad de entenderla
con la histérica situación en un patio de hace tres siglos.
“Aquí viviremos algún día”, se decían.
Luego todo se descompone,
yo era el único habitante que veía
allá en la Quinta de Cervantes
los renacuajos en los canalones.

Nadie escribió un sólo poema.
Muy extraño.

Adiós, adiós, te dije arcilla.
Luego todo se ha borrado.
Competición de cortesía,
callar y no por cobardía.
Ya no más juegos de sátiros qué pena,
inundados de una realidad a dos mil euros el metro.

Hoy he vuelto
a la primavera en Alcalá
y he sonreído al comprender con el estómago
que la primavera se cura,
que la primavera termina y vuelve y la construyo nueva como quiero,
que da igual cuánto mida nuestra casa.

miércoles, 16 de julio de 2008

Es curioso que tus palabras -simples, certeras, adecuadas- sean las que menos dicen. Será que lo llenan todo y, al no verse los contornos, las raíces, las fronteras, parece que no estuvieran. Pero están. Llenando todo.

Quizá no es verdad, pero lo pienso: sólo existe vacío y lleno. Lo vacío y lo lleno. Cosas que vacían, cosas que llenan. Personas vacías, personas llenas. A manos llenas. Adiós vacías. Y un tercer eje: el espacio.

Es curioso que tus palabras -las palabras- sean las que menos dicen. Pero las que más llenan el espacio.

lunes, 14 de julio de 2008

DE ABAJO A ARRIBA

Léase de abajo a arriba o de arriba a abajo o saltándose versos, como se desee. Desee se como, versos saltándose o abajo a arriba de o arriba a abajo de léase. Arriba de saltándose abajo o versos arriba como abajo desee.




¿cómo creen ellos que somos de bocabajo nosotros?
¿acaso la lava cae del cielo?
¿cómo es el otoño en las antípodas?
pero ¿y si todo fuera de abajo a arriba?
del otoño que cae
de la primavera en sus mejores épocas
se ha hablado tanto
porque se habla mucho
no tiene por qué ser malo
lo que por otra parte
o autumnal
que es todo menos autonomía
autocompasión
con la autoflagelación
eso está claro
se escribe mucho mejor
no tendría gracia hacerlo
no te echo la culpa

jueves, 10 de julio de 2008

DESENCANTO DE LA CHICA QUE SE CREÍA NOVIA DEL ARTISTA DE TELENOVELA

He visto hoy tu foto en el periódico
y la he recortado. Tenías
los ojos azules y estabas
preocupado.
La tengo pegada en la puerta de alguna casa, perdona
el descuido y el tono narrativo.
...

Te vi el domingo en la tele. Me pregunto
si lo de ser actor es todo fingido. Nunca me hablas de estas cosas.
Y no sé tampoco lo que haces cuando no es domingo.
Ten cuidado. No bebas mucho.
...

Hoy te han hecho una entrevista en la revista de siempre,
pero eso ya lo sabes.
Salían fotos tuyas, de nuevo,
te has cortado el pelo
y no me lo habías contado,
cómo eres, desde luego.
...

¿Creías que no me enteraría?
La he visto hoy, y a ti de su brazo, tonteando.
Parecías feliz, aunque cansado,
sí, te he visto con otra, en las noticias.
Y ahora mismo te abandono,
porque una cosa es que yo esté loca
y otra que no tenga dignidad.

martes, 8 de julio de 2008

LAS TIENDAS

Odio ir a las tiendas a comprar cualquier cosa. Y odio IR DE TIENDAS (¿cómo pueden los ingleses tener un verbo y todo para esto?) Ha de quedar clara esta premisa.
Hoy he ido de tiendas (¿os he dicho que odio ir de tiendas y que es aburrido y que las dependientas son dependientes de ti y te llaman "chiqui" o te ignoran mientras se depilan?) Lo malo de ir de tiendas en Madrid es que, por si alguien no lo había notado, Madrid es caro. Más que caro, timador. Y aún no le he encontrado el gusto a que me timen. Bart Simpson nos enseñó que por ocho perritos calientes tienes cuatro hamburguesas y que cuatro hamburguesas equivalen a dos pizzas (cf. en un libro muy antiguo de los Simpons donde se incluía una pirámide de equivalencias entre alimentos para que no te engañaran) Esto mismo es aplicable a la ropa: unos pantalones son dos camisas, dos camisas, cuatro camisetas. Y ninguna, absolutamente ninguna prenda de vestir puede costar más de 30€. Se podrá estar de acuerdo o no. Si no lo estáis, os están timando. Yo esto lo respeto. Pero que lo sepáis, ¿eh?
En las tiendas, la cortina del probador nunca cierra bien. Asumes que vas a enseñar cacha, a lo mejor dentro de veinte años lo estoy deseando y todo, así que te dices que en peores plazas has toreado. Pero la música techno-pop está atodahoxtia y no puedes pensar. Te miras en el espejo que está siempre demasiado cerca y no te escuchas decir lo mal que te queda. Estrategias (para saber más sobre estrategias en locales comerciales de ropa ver el número VII de la sección Tetruños.
Otras veces la ropa es absurda. No sabes cómo ponértela. "Oye, encanto, la ropa normal ¿dónde la tenéis?" Te ha tocado la borde, la que se depila el bigote mientras hurgas en su montón de ropa, te mira de arriba abajo (eres demasiado normal, un bluf de mujer) "En la segunda planta", te dice, y se va pensando que la gente como tú debería desaparecer e la faz de la tierra... ¡Mira que no querer comprarte un pingo con más correas que tela...!
En las tiendas hace frío, porque es verano. El aire acondicionador debe estar a unos 15º. Y tienes frío. Te arropas con la cortina, lo que da un poco de emoción al coñazo que supone "ir de tiendas".
No compras nada. Madrid es caro. Y la línea 7 no funciona. Pero, a la inversa de Sansón, te cortas el pelo porque eso te da fuerza. Y ahí no te timan.

lunes, 7 de julio de 2008

Noto un aire maléfico de desencanto y nihilismo
no me pringo Johnny, aquí estoy con mi pitillo
viendo pasarme todo por encima bah no es mi guerra
relación superficial ni frío ni calor
error imposible si plano
siempre gano.
Noto que la mancha se rehuye tanto o más
que los hechos maculadores.
Por ese lado aparezco tímida y continuamente
sucia y equivocada.

sábado, 5 de julio de 2008

Menudo es es, menudo es este, me decía. Escribe como los poetas buenos, y no hay nada más que decir. Con una inteliengencia (o visión láser ya sabida) que traspasa pieles y fríe huevos sin que se rompan (sonrisa en ristre)
Pero me emocionó, sobre todo, el saber que era humano. Y que a veces lloraba por las noches, justo antes de subir a su casa, porque no quería encontrarse con ella.

jueves, 3 de julio de 2008

CANTOS RODADOS (III)

7. A todos les decía lo mismo, pero cada uno lo oía diferente. Eso era porque él no lo sentía igual al decirlo.

8. ¡Tenía que ser precisamente "reflejo" la palabra que rimara con "espejo"!

9. Las críticas que nos hacen suelen ser inversamente proporcionales al grado de conocimiento que tiene de nosotros quien las profiere.